Ella, en su plenitud de Kassandra Barbery

Ella, en su plenitud de Kassandra Barbery
Por Rosse Marie Caballero

Conocí a la autora en una noche de feria librera, tibia aunque lluviosa. Su larga y enmarañada melena dorada reemplazaba al brillo del sol de sábado. Ella fue una invitada mía en la presentación de mi también segunda novela. He aquí que hablaré de la segunda novela de Kassandra Barbery, Ella, en su plenitud. Esta novela denota la gran capacidad de la autora para narrar, describiendo las situaciones de manera que uno se hace parte de la acción. El lector se siente involucrado en lo que está sucediendo en la novela, guiado por el narrador testigo, narrador omnisciente que todo lo ve y lo conoce. La novela presenta una narración bien escrita, con lenguaje bien cuidado, pulcro y delicado. Cada palabra está en su lugar. Incluye términos elite, como nombres de restaurantes o marcas de automóviles en idioma extranjero. Asimismo, resaltan algunas sentencias magistrales cargadas de ironía como se lee en la página 185: “lamentablemente no sabe elevar su ética mediocre a su pronunciada estética”. Se trata, pues de una historia humana llena de valores y sentimientos, una novela accesible a todo lector.
EN ESTE sentido, quiero citar al artista plástico, pensador poeta Carlos Rimassa, cuando se refiere a que “Muy pocas novelas de las muchas que cada año se publican aspiran a constituirse en verdaderas rupturas dentro de este género. Entendemos por ruptura a la separación tajante que puede establecerse entre una obra y todas las demás. Esta separación implica formas radicalmente diferentes de acercamiento a la materia narrada, innovaciones estructurales o lingüísticas, temáticas o conceptuales o, son raros los casos, una combinación inusitada y simultánea de nuevas formas de utilizar los diversos elementos que integran la novela”.
Y surge la interrogante ¿De qué trata, en síntesis, la literatura? ¿De contar historias? O, por añadidura, ¿se trata de contarlas siguiendo estructuras lineales o rompiendo esquemas, proponiendo nuevas formas estructurales, nueva manera de decir las cosas?, porque probablemente no haya tema que no hubiera sido tratado, sin embargo es la forma lo que hará que una obra logre impactar.
Pero, ¿qué significa impactar? ¿Deberá quedarse la obra literaria en el mero show del impacto? Creemos que una obra no puede quedarse en la pomposa campaña publicitaria ni en la dulzura de la ceremonia de presentación, tiene que ir más allá, atrapar la atención del lector, atraer el interés del lector para continuar la lectura hasta llegar al final y tiene que decir algo y dejar, más que un “mensaje” entre comillado, una huella, para empezar a abrir puertas para que las personas adictas y no adictas a la lectura conozcan que en Bolivia hay escritores y escritoras capaces de marcar nuevos hitos.
Tampoco se trata de pasar desapercibidos, de escribir para permanecer en un silencioso estante domiciliario. Se tratará pues, entonces, de contar historias de manera creativa, original y personal, de revolucionar la vida con palabras, de hacer mella en la vanguardia del siglo 21.
Es sabido que el siglo veinte ha posibilitado el despuntar de las mujeres, ellas han roto esquemas y han iniciado y desarrollado la liberación femenina. Es así que durante los primeros años del siglo 21 las escritoras estamos imponiendo un nuevo estado de las cosas, podemos citar entre las más lúcidas y exitosas a las ganadoras del Premio Nobel, Jelinek, Lessing, Muller, Alice Munro, entre otras.
En este entendido, me referiré a un fragmento de lecturas cosechadas en las dos últimas ferias del libro de Santa Cruz, con literatura escrita por mujeres en Bolivia, sintetizada en un ensayo publicado el año anterior en la revista Temas:
Esbozo de lecturas recientes
Cuando el poeta Clider Jhon me preguntó si había leído Bajo el volcán de Malcom Lowry o La conjura de los necios de John Kennedy Toole: -“No me interesan novelas de hombres, ya leí lo suficiente, ahora leo solo a mujeres” -le dije-. Me explico, le respondí que por ahora perdí la motivación de leer lo que escriben los hombres, que mucho ya los hemos leído y que es el turno de interesarnos por las mujeres. Lo mismo le repito al asiduo lector y artista plástico, Carlos Rimassa.

“En realidad, toda escritura, masculina o femenina, encuentra su punto de partida en el Cuerpo, así, con mayúsculas. Cuerpo Gestante: Creador. De hecho, me atrevo a afirmar, la escritura, que es un dar a luz, un proceso de gestación, como todo arte, única vía mediante a la cual el varón puede acceder a una experiencia semejante al parto, emotiva y afectivamente, al menos… físicamente, en casos extremos, que los hay. La experiencia de la creación es, entonces, femenina, próxima a la biología de la mujer”, señala la crítica de Helene Cixous, los teóricos, de entrada, reniegan de su individualidad, la anulan, la dejan en prenda. Y eso me alienta a leerla más, a buscarla sedienta, a llevarla a casa junto a mis musas inspiratrices.

Son muchas las escritoras invitadas, pero pocas las que se dejan leer; cada una de ellas carga un mundo extenso e intenso que brota de su vida y de su mente. Experiencias diversas, ideas que revolucionan el estado de las cosas. Entre las musas “inspiratrices” que viven permanentemente conmigo están Virginia Woolf, Adela Zamudio, Simone de Beauvoir, Marguerite Duras, Esther Vilar, Virginia Estenssoro, Marguerite Yourcenar, Elfriede Jelinek, Herta Muller, Doris Lessing, A.M. Homes, entre otras.
Las invitadas (lecturas de 2014)
1. Jessica Saavedra, en Universos paralelos, cuentos, Ed. Torre de papel: 2012
2. Blanca Elena Paz, Onir, cuentos, Sello La mancha: 2009
3. Rosario Arzabe, El lado oscuro de mi luna, poesía, La mancha: 2006
4. Paola Senseve, Soy dios, poesía, Sello La mancha: 2012
5. Fabiola Morales, La región prohibida, cuentos, Ed. Nuevo milenio: 2012
6. Paula López, Praga, novela, Sello La mancha: 2012
7. Gigia Talarico, La sonrisa cortada, La mancha: 2008
8. Gaby Vallejo, De toros y rosas, ensayo, Cochabamba: 2001
9. Blanca Garnica, Alfileres y alfiles, poesía, Plural Editores: 2012

Este año suman en mi mesa H.M. Harrison (autora de la Mujer de un solo hombre), la poeta recientemente incluida en la antología internacional publicada por la editorial española Visor, Patricia Gutiérrez Paz, y la biehadada y talentosa Kassandra Barbery Knaudt. Bienvenida Kassandra a este universo narrativo intenso de palabra de mujeres escritoras, mujeres autónomas, mujeres que abrimos ventanas desde nuestro interior hacia el infinito.
ROSSE MARIE CABALLERO, JUNIO DE 2015

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