Presentación de libros del autor Ernesto Díaz Rodríguez

La tarde del martes 24 de julio de 2018 a hs.18.00 se presentó el autor Ernesto Díaz Rodriguez con sus libros La campana del alba y Los rehenes de Castro.Los comentarios estuvieron a cargo del Presidente del Pen de Escritores cubanos en el exilio, José Albertini; la escritora boliviana radicada en Buenos Aires, Rossemarie Caballero,y la lectora Micaela Hierro Dori.
LaCampanaDelAlba_(3D-COVER)
El evento fue organizado por Centro para la Apetura y el Desarrollo de América Latina CADAL.
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Los asistentes al acto escucharon atentamente los comentarios y las palabras del autor referidas a su producción poética en prisión durante los 22 años de cárcel que estuvo encerrado en cáceles de Cuba por la inclaudicable misión personal de defender la libertad del pueblo cubano.
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Sobre La campana del alba de Ernesto Díaz Rodríguez
Por Rossemarie Caballero
El segundo poemario de Díaz Rodríguez publicado desde la prisión fue La Campana del Alba, edición bilingüe, en Madrid, España: Editorial Playor, 1984. 2da. Edición: Editorial Sibi, Miami, 1986. Se trata de un libro de poemas dedicado a los niños, donde el poeta encarcelado refleja la angustia de la separación de sus tres hijos, creciendo en la orfandad del exilio lejos, muy lejos de su padre. Este libro fue publicado con el apoyo de diversas organizaciones de derechos humanos en los Estados Unidos y Europa, como la organización humanitaria “Of Human Rights”, de Washington DC; el Comité pro Derechos Humanos de Cuba (Madrid, España); Valladares Kommitten (Saltsjobaden, Suecia), y la Komitte für die menschenrechte en Kuba, (Basel, Suiza). La presente es la quinta edición y va en español con dibujos de color al interior.
En palabras del autor “La campana del alba es un libro sin fecha. Nació de un huevo de paloma, por esos inevitables caprichos del destino, en una islita tan pequeña que ni siquiera tuvo nombre…”
DICE ZOE VALDEZ sobre el poemario La campana del alba que fue “Escrito en papeles diminutos, doblados hasta el infinito, en letricas tan pequeñas que apenas se puede leer lo escrito, por temor a que les decomisen los recuerdos y sentimientos plasmados en los versos, así es la poesía que escriben los reos en las cárceles castristas”.
Por su parte, el escritor y poeta Ángel Cuadra en un magistral prólogo de 28 páginas y media, que ustedes encontrarán en este libro, dice:
“Me atrevo a afirmar que en la poesía infantil de este siglo en nuestro país no ha habido un poemario para niños de tanta calidad y coherencia ni tan ajustado a sus destinatarios. Su autor, Ernesto Díaz Rodríguez pasó su niñez y los primeros días de su juventud junto al mar, en la zona playera y pesquera de Cojímar, al noreste de La Habana. Allí fue pescador. Y acaso el mar abierto, el mar profundo, el mar misterioso y fascinante le dio esa diáfana visión de las cosas, esa serenidad en el gesto y el acto, esa imaginería para engendrar mundos, ese sentido del destino y, sobre todo, ese su Amor a la libertad”.

Coincido plenamente con los conceptos, porque cuando comienzas a leer la poesía de Ernesto no puedes dejar de sentir ese manto de ternura a la que hace referencia Angel Cuadra, como un rosal que te abraza, porque cada poema es un canto al recuerdo de la infancia. Cuando leo los poemas me da la impresión de que estoy retornando a mí niñez y me siento parte del juego de rondas, pero no de la ronda del guardia de la prisión que señala Angel Cuadra en el prólogo. Es el disfrute la ronda infantil, con rima interna, el lenguaje cercano a la magia de lo intocable, lo invisible pero sensible, porque cala los perfiles del corazón, de la sensación de estremecimiento de aquella época dorada.
En este poemario están fundidos sentimientos de dolor, agradecimiento, ternura, es un reponerse al dolor, es un grito delicado y largo como un eco en las montañas. Leerlo es penetrar en el mundo del poeta en su vehículo simbólico, como el poema La abeja reina, pg. 43, y El gallo y el caracol de p. 44, simbolizando a su Cuba y la represión.
Angel Cuadra ha escrito el ensayo de 28 páginas, ¿y lo ha escrito también en prisión? Pues, sí. Y el crítico pregunta en qué tendencia se sitúa la poesía de Ernesto, si clásica, romántica o simbolista, yo diría simbolista, modernista, preciosista, con un lenguaje cercano al modernista, ritmo y rima interna, un lenguaje enriquecido con léxico del mar, caracola,nácar, peces, y otros; en combinación de palabras logra imágenes bien elaboradas.
Pero a la vez de mágico, el mensaje subyacente de algunos poemas es triste y dramático: “Venid a jugar conmigo en este bosque de rejas niños de los pueblos”, p.59, es un poema lacerante, testigo del sufrimiento del poeta en un lugar que aprisiona su cuerpo pero no su espíritu.La campana del alba, un canto a la esperanza, y quedan en la memoria del lector, el calor y la dulzura como si toda la energía de la tierra se hubiera impregnado en la esencia de Ernesto, y hubiera echado raíces inagotables de ternura que nos abrazan señalando el camino a la libertad.
EL-PEQUEÑUELO
P.30
LE PETIT

Si un enfant te demande
De lui raconter
Ce qu’est la vie
D’un prisonnier.
Dis-lui d’abord
Qu’il y a d’autres choses
Beaucoup plus belles,
Comme les fleurs
Quand se pare
De mille couleurs
La primevère.
Montre-lui le ciel,
Le papillon
Et la mouette…
La robe blanche
De son plumage
Sur les vagues.
Si le petit pleure,
S’il a besoin ensuite
Que tu lui racontes
Ce qu’est la vie
D’un prisonnier…
Dis-lui qu’il y a des choses
Encore plus belles :
La rose blanche,
La blanche étoile
Les couleurs
De son panache.
Si un petit te demande
De lui raconter
Ce qu’est la vie
D’un prisonnier.
Chante lui un couplet,
Invente un jeu…!
Mais ne dis pas
A un petit
Ce qu’est la vie
D’un prisonnier.

LA FUENTE DE GIRALUNA
La luna gira que gira
en el fondo de la fuente.
Es su vals de caracolas,
y mil guitarras la tejen
lanzando a los cuatro vientos
sus serpentinas de nieve.
Los cortinajes de lirio
son algodones que hieren
la pupila de la noche;
pero la noche no quiere
perderse esa hermosa fiesta
de Giraluna en la fuente.
El vino de uvita blanca
ya corre por las paredes.
En un caracol de escarcha
están bebiendo los peces,
y beben los calamares
en ocho copas de leche.
Ya recogen las guitarras
sus serpentinas de nieve,
y la noche cede al párpado
que va tejiendo las redes
para envolverla en su seno
lentamente… lentamente.
Y cuando abre la Giraluna
la ventanita del este,
en su gárrula la garganta
la fuente un tesoro tiene:
una concha blanca blanca
donde la lunita duerme.
YO QUIERO HACER UNA FUENTE
Yo quiero hacer una fuente
en el patio de mi casa
para que vengan los niños
a jugar cada mañana.
Y quiero sembrar un árbol
que abra al sol sus verdes ramas
y acaricie con su sombra
todo el patio de mi casa.
Para que vengan los niños
a jugar cada mañana
y le den con sus manitas
a beber el agua clara.

Gracias. Buenos Aires, Julio, 2018

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