Lilith en los infiernos

Fragmento de la nueva novela de Rossemarie Caballero (2020)

Tijera, filetea. Agarra la tela, la descompone, pasa la mano entre las hojas de las tijeras de segunda que adquirió en el mercado.
Repasa los dedos contra el filo y un hilo de sangre tiñe las piezas del vestidito rosa que está cosiendo.

Tijera, filetea.

Y

no te contaré las historias que cortan mi piel por dentro. ¡Tijeras no!

(Lilith en los infiernos, inédita)

¡Las ideas se tienen, en las creencias se está!

Rossemarie Caballero's Blog

Compartimos este ensayo de un joven pensador boliviano, una lectura insoslayable sobre las convicciones.

¡Las ideas se tienen, en las creencias se está!

Por Harold kurt

“Las convicciones son más peligrosos enemigos de la verdad que las mentiras.”

Friedrich Nietzsche

En la novela Tiempo de silencio (1961), de Luis Martín-Santos, el autor narra la anecdótica e ilustrativa lección de una conferencia que ofreció Ortega y Gasset en 1949 y que a la letra dice:

“Señoras (pausa), señores (pausa), esto (pausa), que yo tengo en mi mano (pausa) es una manzana (gran pausa). Ustedes (pausa) la están viendo (gran pausa). Pero (pausa) la ven (pausa) desde ahí, desde donde están ustedes (gran pausa). Yo (gran pausa) veo la misma manzana (pausa) pero desde aquí, desde donde estoy yo (pausa muy larga). La manzana que ven ustedes (pausa) es distinta (pausa), muy distinta (pausa) de la manzana que yo veo (pausa). Sin…

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Pandemia en domingo

Domingo 25 de abril 2020

Horas 19,50

Esta mañana, los responsables del control de salud informaron que la cifra de contagios en Bolivia subió a 866 siendo los fallecidos 44. El último reporte mio registra 40 y cerca de 700 contagiados, en pocas horas más de 100 personas fueron afectadas.

Hay rumores de que la cuarentena se ampliaría por lo menos dos semanas más en el país, excepto en Santa Cruz que al parecer se extendería por un mes desde el 30 de abril.

Mientras transcurre el día, la televisión muestra la ruta del tráfico de drogas desde Colombia hasta los Estados Unidos. Se reporta que la ruta marítima desde Colombia es hacia la República Dominicana, país que oculta toneladas de cocaína, sirviendo de puente para el tráfico a otras latitudes como Miami, Nueva York o Europa. La información señala que en República Dominicana el negocio mueve como cinco millones de dólares por mes, con empresas que reciben el dinero sucio y lavan los dólares, una de esas es una tienda de ropa principal con sucursales, dirigida por una mujer de apariencia asiática. La tienda tiene un depósito con demasiadas cajas. Primero secuestran los celulares de la gente y requisan el lugar, pero no encuentran mucho. Persisten en la búsqueda y determinan que existen cajas ocultas con dinero sucio como resultado directo de las drogas. Se llevan prisionera a la encargada de la tienda.

Pero la realidad en Bolivia es otra, quizá paralela, y se vive entre bambalinas. Se rumorea que hay grupos que trafican desde el centro del país, se dice que hay carteles de la droga, se descubre cargamentos clandestinos mientras grupos sindicalistas desestabilizadores convocan a revueltas y cacerolazos defendiendo a alguien. A quién? A quién defienden los revoltosos? Claramente no es a la democracias ni a la libertad ni a la paz. A través de cuentas falsas por redes sociales difunden amenazas e insultos contra el actual gonierno y en esppecial contra la Presidenta, a quien mancillan con cada ofensa grotesca que publican en sus muros.

El noticioso reporta que en Oruro, Bolivia, 20 policías han dado positivo de Covid-19. Asimismo, en la ciudad de La Paz se contagiaron 5 policías. “La pandemia va ganando terreno y poniendo en evidencia la fragilidad del sistema de desinfección en nuestro país”, dice la reportera.

Nuevo reporte de cierre señala que en Bolivia se registran 950 casos de infectados y 50 decesos. Es decir, aumentaron 84 casos de contagio y 6 decesos en el transcurrir del día. Dios se apiade de nosotros! Amén!

Basta, Antología de cuento contra la violencia

Rossemarie Caballero's Blog

>¡Basta!Imagen

¡Basta! Treinta y nueveescritoras bolivianas dicen ¡basta! contra la violencia de género  es el título de la antología que Gaby Vallejo editó, la que contó con el auspicio de la Fundación Iberoamericana del PEN Internacional y del Women Writers Committee del PEN Internacional. Este proyecto se inició en Chile donde la escritora, Pía Barros, publicó la antología ¡Basta!, más  de cien mujeres contra la violencia de género.   

Los micro-cuentos del texto de las bolivianas tratan de hechos comunes de la violencia doméstica, como ser las palizas que los hombres propinan a las mujeres, golpes que dejan huellas corporales y psicológicas; las mutilaciones y hasta el asesinato son otros temas ficcionalizados, violencia muchas veces transmitida de una generación a otra. En este sentido, estos micro-cuentos codifican temas universales.

A menudo la violencia tiene lugar en presencia de los hijos aterrorizados, tema de “Un…

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Dos cuentos en el Día del Libro

MUJER QUE NO FUMA

por Rossemarie Caballero

Que barre que plancha. No toma café ni endulza con azúcar.

Mujer que vive una vida normal. Mujer que hace dieta y cuida lo que mete a la boca. Incluso cuida lo que sale de su boca.

Mujer que consume leche descremada, aceite light, avena de salvado, galletas de agua, jamón de pavo, pan negro.

Mujer que vive sola.

Que limpia y ordena. Dobla ropa y decora la casa.

Mujer que espera visita.

Mujer que enciende la luz, que apaga la luz. Mira televisión, enciende la hornilla, hornea un pastel para papá. Papá no viene.

No tiene novio. Ningún novio la vio en su juventud.

No tiene hijo. Ningún hombre la vio en su plenitud.

No tiene hermano. Papá no le presentó hermanos.

No tiene madre. Ella murió enferma por causa de papá.

Mujer que desempolva los muebles, lustra los pisos, alimenta a sus perros.

Riega las plantas, corta las flores para mamá. Mamá no viene. Mamá es apenas cenizas espolvoreadas al viento.

Mujer que tiene papá. Papá que bebe alcohol. Papá que tiene un hogar, hogar que hija no conoce, pero sabe que existe. Papá siempre tuvo hogar. Incluso antes que ella naciera. Mamá invadió el hogar de papá y quebró la unidad. Después no fue una esposa, fueron dos en disputa de papá. O quizá tres (con ella incluida).

A papá no le agrada que la hija quiera ser la mujer y se perfume. La hija es la hija y la mujer es la mujer, le dice. Ella no oye. Ella vive para papá. Ella ama a papá. Ella adora a papá. Ella cuida de papá cuando éste llega ebrio y llora su desdicha. Ella no llora. Ella no debe ni puede llorar. Ella es fuerte. Eso le dijo siempre mamá. Debes ser fuerte en esta vida para sobrevivir y construir un hogar.

El único hogar que ella conoce es el hogar que sabe que papá tiene lejos de ella. Allá, papá tiene hijos. Allá, papá tiene mujer. Allá, papá siente amor. Aquí no siente nada. Aquí sólo siente lástima por hija, como sintió lástima por mamá joven y desprotegida. Papá sintió lástima por mamá joven y desprotegida y la quiso proteger, engendrándole un hijo, en este caso, una hija. Y la abandonó (con hija incluida).

Mujer que no fuma, pero a veces insulta a papá. Papá no la oye. Papá está lejos, bebiendo, o quizá cenando en casa, con su familia. Pero papá vendrá, alguna noche, a recostarse a su lado y gemir y pedirle perdón. Y ella, le perdonará, como siempre, como cuando mamá le perdonó, un segundo antes de morir. Sólo que ella no muere todavía, no puede morir. El médico le ha dicho que se cuide, que debe vivir para cuidar al pobre alcohólico de papá.

MARÍA TIENE UNA RELACIÓN

María tiene una relación. Así lo publica el Facebook. Qué tipo de relación tendrá María —se pregunta Ana—. ¿Será una relación sexual?  ¿Será una relación satisfactoria, o son consecutivas relaciones frustradas? Muchas mujeres, al parecer, suelen tener relaciones frustrantes porque sus hombres son prematuros o adolescentes o inexpertos o bizarros, que es lo mismo.

María es una joven bonita. Al menos así parece en la foto. Ana, por su parte, se sabe poco agraciada con el don de la belleza física, pero tiene una profunda y hermosa belleza espiritual, pero eso no parece interesarle al hombre que eventualmente comparte su lecho.

El hombre que eventualmente comparte su lecho, es un hombre joven, de cerca de veinticuatro, delgado, algo tosco en el trato y algo torpe en sus maneras al tener sexo. Por eso Ana se siente cohibida, sabe que no es espectacular en la cama y sabe que de noche y a oscuras es el momento preferido por su pareja, pero eso a ella la deja más sumida en el cajón de la autoestima baja, porque, según sus ilusiones, querría ver a su pareja y querría ser adorada a la luz de la farola en el  rincón de su habitación. Pero, eso no parece interesarle a su pareja, porque empieza su rito con algunos toqueteos y luego la penetra y eyacula. Ella apenas gime, pero no de placer, sino todo lo contrario, gime de desolación. Otra vez sin llegar a aquello que anuncian las revistas especializadas en relaciones de pareja, relaciones placenteras y todo ese cuento. Ella no conoce todavía, y duda llegar a conocer las relaciones plenas y satisfactorias a las que, en su calidad de mujer, tiene derecho; al menos eso le dice la nueva legislación.

En eso, la pareja eventual de Ana, enciende la luz, y la descubre desnuda. Ella, por supuesto, debe reaccionar con pudor, como mandan la moral y las buenas costumbres. Se cubre inmediatamente el cuerpo fláccido con la sábana limpia que ha estrenado hoy, visto que sabía que tendría una noche plena con su pareja, como acordaron entre líneas por teléfono.

El sábado a las ocho, se dijeron, y ahí están, sábado 8.30. Y ya todo terminó. El joven se incorpora, como ya lo dijimos, y se viste con rapidez, ella todavía no atina a vestirse o esperar una segunda vuelta. Pero, por el semblante del enamorado, al parecer no habrá segunda vuelta, a no ser que Ana consienta otra cita el siguiente mes, como lo viene haciendo desde hace un año.


Del libro Mujer que no fuma, Miami, Flo., 2012

Retrato de Bodas

Rossemarie Caballero's Blog

Cuento incluido en la antología de Cuentos extraordinarios de Bolivia, de los compiladores Homero Carvalho y Adolfo Cáceres , editorial 3600, La Paz, 2017: 437

Por Rossemarie Caballero

La madre odiaba a la hija como se odia lo bello cuando se es feo, como se odia el agua cuando se es sequía, como se odia el sol cuando se es sombra porque la madre era todo menos luz, y uno odia lo que le es adverso, lo que no puede dominar, aquello que le quita fulgor, lo que le hace verse ínfimo y ridículo ante el mundo, y la madre se sabía ínfima y ridícula ante los ojos de los otros y en particular frente a la hija, por eso la odiaba, odiaba y detestaba e insultaba y maltrataba a su hija, pero la hija logró poner distancia, al menos distancia física, y eso enfureció peor a la madre; el…

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Retrato de Bodas

Cuento incluido en la antología de Cuentos extraordinarios de Bolivia, de los compiladores Homero Carvalho y Adolfo Cáceres , editorial 3600, La Paz, 2017: 437

Por Rossemarie Caballero

La madre odiaba a la hija como se odia lo bello cuando se es feo, como se odia el agua cuando se es sequía, como se odia el sol cuando se es sombra porque la madre era todo menos luz, y uno odia lo que le es adverso, lo que no puede dominar, aquello que le quita fulgor, lo que le hace verse ínfimo y ridículo ante el mundo, y la madre se sabía ínfima y ridícula ante los ojos de los otros y en particular frente a la hija,  por eso la odiaba, odiaba y detestaba e insultaba y maltrataba a su hija, pero la hija logró poner distancia, al menos distancia física, y eso enfureció peor a la madre; el hecho de no poder castigarla tras la osadía de resguardarse, de no dejarse vejar y flagelar, ponía histérica a la madre, por lo que empezó a tragar de su propio veneno y a morir lentamente. Pero aunque la hija logró huir, y parecía que la madre había dejado de humillarla, ella regresaba, porque era hija y regresaba a ver a su madre, regresaba porque no era mala hija, le llevaba presentes y dinero, la veía en visitas esporádicas, ahí, apenas en el patio donde la madre solía tomar sol, la hija sentada sobre una banqueta de malamuerte junto a la madre que antes la maltrataba y que pasado el tiempo ya no tuvo poder para insultarla y golpearla pero la golpeaba de otra forma, la golpeaba en la memoria, la odiaba y en la memoria la seguía golpeando, ahora la golpeaba más porque le provocaba mayor ira saber que la hija había logrado superar la barrera de la miseria y que ahora era otra persona, tan otra que hasta parecía no ser una de esas que salen de los barrios pobres y surgen por su belleza, #pobre pero bella#, el capital de la belleza es invalorable y la hija supo sacarle partido. Por eso, cuando retornaba a su país se hospedaba en lugares finos, hosterías de prestigio o donde amistades de clase media alta porque ella tenía cierto roce con cierta clase, alta no, pero media alta sí, claro que no nació aristócrata para estar en la clase alta, porque alta es alta de nacimiento, clase alta como aquella de las hermanitas del parque Q., que se pensaban nacidas en la nobleza y descendientes de la condesa de A. y no se mezclaban con las clases medias aunque estuvieran viviendo entre gente de promedio y mandaran a sus hijos a colegios donde también iban los hijos de las clases medias, ellas permanecían en su decadente ilusión de pertenecer a la clase alta, de haber nacido en la trillada cuna de oro, aunque en realidad no tuvieran un duro. Y la hija no pudo nunca llegar hasta esa clase pero estaba oscilando cerca, si se descuidaba caía en las clases menos favorecidas o clases marginales, que es lo mismo, de baja ralea, donde pervivían los pitilleros, monreros, prostitutas, cafisos, tirilleros, y todos los eros posibles que hubieran parido la pobreza y la desfachatez, porque uno puede nacer pobre pero debe salir; quedarse en situación de miseria es cuestión de desfachatez, decía ella, quien supo salir, subir y mantenerse en la clase media del país (sin contar la clase a la que pertenecía en el extranjero donde sabe dios cómo logró sobrevivir), y fluctuaba un poco arriba, un poco abajo, aunque para nadie en el barrio era desconocido dónde había nacido, pero eso ya era cuento del pasado.

Ahora la madre le golpeaba el recuerdo. La hija había dejado su mosaico de bodas, un retrato donde figuraba ella de novia, o quizá uno con vivos rojos y azules y verdes, pero era un retrato donde ella vestía de novia, entonces ha debido de ser un traje blanco de boda como todavía se acostumbra, blanco para la novia y para el novio azul o gris u otro oscuro, pero no recordaba haber visto ningún novio en el retrato, sino a la novia sola, y quizá ni estaba de novia pero era ella, su belleza destacaba y era ella en el retrato y la madre castigaba a la hija a través del retrato.

El retrato decía sálvenme, quítenme de aquí, pero seguía ahí, el retrato continuaba ahí, contra el viento y el polvo y el agua y la lluvia, cubriendo con el bastidor un sucio batán de piedra donde se trituraba locotos y otros pimientos, pero el retrato estaba donde menos debía de estar un retrato. Y era azotado por el sol que implacable manda sus lenguas de fuego, y la lluvia que nada perdona y el viento, y el polvo y las moscas, y las ratas, el retrato estoico soportaba todo el maltrato que una madre puede dar a una hija que odia.

La madre era uno de los monstruos de seis cabezas que alguna vez apareciera en La Odisea de su adolescencia, en La Odisea aparecían Ulises y sus tripulantes intentando cruzar un estrecho en el mar pero había dos monstruos guardianes, uno era Escila, de larguísimos cuellos con horribles cabezas y bocas que mostraban  hileras de puntiagudos colmillos, de sus extremidades también salían cabezas; esta era la madre, que lanzaba hileras mortales de palabras, ráfagas de veneno en insultos, látigos de fuego que la quemaban, garfios que la mechoneaban, calumnias en destellos de lenguas rojas rebrotadas, epítetos y golpes que la dañaron y marcaron para siempre. El otro monstruo era Caribdis, el barrio que tragaba toda miseria que se pusiera a su alcance. La madre era el monstruo que al saberse monstruo y descubrir el amor que el marido sentía por la hija se atrevió a decirle a la hija “me estás quitando mi marido”, sin considerar que ella era hija del marido, el marido de la madre era padre de la hija y la hija no iba a quitarle el marido a la madre porque era su padre, pero sí podía atesorar su amor, el padre amaba a la hija y la defendía del rencor de la madre, y la hija amaba al padre porque él no la hostigaba pero la defendía y le demostraba amor en cada llegada a casa, en cada retorno de frecuentes peregrinaciones, viajes largos que hacían más profundo el vacío del padre ausente, pero el padre regresaba y demostraba amor con mimos y regalos, amor del bueno del puro del santo, y la madre que no sabía dar amor del bueno del puro del santo, odió a la hija hasta el día de su muerte.

La hija sobrevivió, la hija no murió, la hija se repuso, creció y a su turno fue madre, pero esa es otra historia.

“El artista es creador de belleza. Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte. El crítico es quien puede traducir de manera distinta o con nuevos materiales su impresión de la belleza”.