Tengo tu cuento

Un cuento a la medida. “Pedís un cuento, tenés el cuento”, o como a manera de profundizar en la anécdota, un autor boliviano le pide a Rossemarie enviar un cuento para una antología y ella decide escribirlo, inspirada de cierta manera por el temperamento del peticionante. El escrito nació en 2016 (año en que la autora participaba de un taller de Literatura con la talentosa Liliana Díaz Mindurry en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires)para ser parte de una antología de cuentos en Bolivia, pero no logró ser acabado en su forma definitiva hasta finales de 2017, como la antología ya fue lanzada, ella decide enviarlo al concurso de Tahiel Ediciones de Argentina. Afortunadamente fue seleccionado y ahora conforma la Antología de Narrativa 2018 de esta editorial.

Es más, Tengo tu cuento inicia junto a otros nueve cuentos de la autora un libro de bolsillo a ser publicado por la editorial de Ruinas Circulares Bence Castilla de Buenos Aires, como parte de obras selectas, siendo la narrativa de Rossemarie Caballero la primera de una autora boliviana en haber sido seleccionada en este prestigioso sello Editorial bonaerense. Aquí compartimos un fragmento del mismo y el comentario valorativo del profesor y escritor argentino Claudio Simiz:

“La escritura de Rossemarie Caballero conjuga como pocas las claves de esta líquida, impenetrable cultura contemporánea. Punto de vista fluctuante, polifonía exasperante, una urgente, demandante mirada de género, y la violencia, verbal, física, simbólica, pero siempre insoslayable…
“El mundo infantil amenazado, el miedo, la culpa, la cómplice ambigüedad de la memoria articulan este breve y apasionante texto, muy representativo de su prestigiosa autora. Acaso este universo discursivo, en su compleja intensidad, sea uno de los posibles modos de enunciar lo humano en estos tiempos revueltos, y Caballero lo construye con seductora originalidad, sin dudas”.

Claudio Simiz

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ROSSEMARIE CABALLERO CONCURSÓ CON EL RELATO “TENGO TU CUENTO” Y FUE SELECCIONADA PARA ANTOLOGÍA DE NARRATIVA EN ARGENTINA

Tenemos el agrado de anunciar los seleccionados de la “Antología Narrativa y Poesía de TAHIEL ediciones 2018”. La convocatoria ha superado las expectativas, con cual estamos estamos más que contentos y agradecidos a quienes se han interesado en esta propuesta.
Ahora sí podemos nombrar y agradecer a los jurados de escritores que han asumido con elogiable responsabilidad y compromiso la tarea de selección: la Sra. María Paula Putrueli, la Sra. Dietris Aguilar y el Sr. Jorge O. Hermiaga, (quienes han recibido todas las obras bajo seudónimo, proporcionando imparcialidad completa a la hora de la lectura). La finalidad de los jurados es poder contar con la pluralidad de criterios para determinar las obras que se publicarán en la nueva Antología Literaria.
Agradecemos a todos los escritores que enviaron sus obras, transmitiéndoles la dificultad por parte de los jurados para la selección de los escritos debido a
la diversidad de estilos e improntas personales merecedores todos de reconocimiento.
Tahiel Ediciones
Buenos Aires-Argentina
***
Presentamos un fragmento del cuento:

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La editorial Tahiel hizo llegar sus felicitaciones por tratarse de la primera escritora boliviana en publicar con ellos en 2016 publicando su libro “Obsesiones”, reeditado en 2018 y presentado en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en el mes de mayo del presente año. Ahora, en junio resultó seleccionada para la presente antología de narrativa (2018) con la obra inédita “Tengo tu cuento”, una historia surrealista donde se mezcla lo onírico con la realidad para denunciar el tema de la violencia contra la mujer. Rossemarie Caballero es la primera autora boliviana en ganar un concurso de literatura y participar de una Antología de Narrativa de la Editorial Tahiel en los años que van desde su fundación.

FELICITACIONES!

tahielfelic

Me apasiona el ajedrez porque es un desafío a las neuronas donde se pone en juego la lógica matemática y la agilidad mental

Luchen por sus sueños además de trabajar.

Rossemarie Caballero's Blog

Rossemarie Caballero: “Me apasiona el ajedrez porque es un desafío a las neuronas donde se pone en juego la lógica matemática y la agilidad mental”.

Rossemarie Caballero, es una escritora nacida en Cochabamba, Bolivia, en 1961. Es poeta, novelista, docente universitaria y columnista de prensa.
Tuve el placer de llegar a su obra en el marco de presentaciones en la 44° Feria del Libro organizada por Tahiel Ediciones.

¿Cómo nació tu interés por la literatura?

Se diría que sabía que quería ser escritora, es como si lo llevara en las arterias, y para ello me fui preparando. En la época que comenzaba la escuela, allá en la Bolivia de los años 70, escuchaba publicidad por radio sobre unas novelas de autores, según yo, inaccesibles para el bolsillo de mis padres. A mí me intrigaban esos títulos, recuerdo bien que eran “Más allá del horizonte”, de Joaquín Aguirre Lavayén, y “Bajo…

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Me apasiona el ajedrez porque es un desafío a las neuronas donde se pone en juego la lógica matemática y la agilidad mental

Rossemarie Caballero: “Me apasiona el ajedrez porque es un desafío a las neuronas donde se pone en juego la lógica matemática y la agilidad mental”.

Rossemarie Caballero, es una escritora nacida en Cochabamba, Bolivia, en 1961. Es poeta, novelista, docente universitaria y columnista de prensa.
Tuve el placer de llegar a su obra en el marco de presentaciones en la 44° Feria del Libro organizada por Tahiel Ediciones.

¿Cómo nació tu interés por la literatura?

Se diría que sabía que quería ser escritora, es como si lo llevara en las arterias, y para ello me fui preparando. En la época que comenzaba la escuela, allá en la Bolivia de los años 70, escuchaba publicidad por radio sobre unas novelas de autores, según yo, inaccesibles para el bolsillo de mis padres. A mí me intrigaban esos títulos, recuerdo bien que eran “Más allá del horizonte”, de Joaquín Aguirre Lavayén, y “Bajo el oscuro sol”, de Yolanda Bedregal, entre otros. Estos libros me parecían más contextualizados que aquellos que nos daban a leer “Fábulas de Esopo”, “Cuentos escogidos”, etc. Un anochecer mi madre me preguntó qué quería ser de grande. Seré escritora, le contesté. Me miró y dijo No hay que soñar tan alto, hijita. A mis quince años escribía cartas de amor por encargo de amigas. Le voilà! Tengo varios libros publicados y tal parece que recién empiezo porque muchas ideas bullen en mi mente.

En tus relatos se advierte una fascinación por el ajedrez.
¿Cómo nació esa pasión?

Antes de jugar con muñecas yo jugaba con las piezas de ajedrez. Un hermano mayor llevó a casa un tablero grande con dos juegos: ajedrez y damas chinas. Mi hermanito menor y yo nos aburríamos jugando damas chinas (con canicas de cristal), y brincamos al otro juego con peones, torres y el rey que eran las piezas más fáciles de mover, después aprendimos los movimientos de la dama y los alfiles y por último el caballo, que era el más complicado. Tendríamos entre cinco y tres años de edad. En colegio nos daban clases de teoría después con algunos torneos que gané libros de ajedrez donde fui leyendo y practicando tipos de defensa a ataque. Posteriormente asistí a cursos en Instituto de deportes en Cochabamba para aprender la nueva notación algebraica, porque antes se usaba la notación tradicional.

¿Cómo llegas a esa fusión entre las letras y el ajedrez?

Me apasiona el ajedrez porque es un desafío a las neuronas donde se pone en juego la lógica matemática y la agilidad mental, de las que suelo echar mano en mis escritos. De hecho, mi primera novela “El vuelo de la Esfinge”, que pronto se reedita en Bolivia, se desarrolla durante una partida de ajedrez entre un hombre y una mujer. A propósito, uno de mis primeros poemas define que el amor también es como un juego de ajedrez: ahora diría yo, más acorde con Borges, que la vida podría ser un torneo de intensas partidas de ajedrez, donde a veces pierdes, pero también ganas. Las infinitas combinaciones posibles en este deporte ciencia es lo que me fascina.

En tus relatos se percibe la figura de las inseguridades, pero también de la resiliencia de las protagonistas. ¿Cuánto hay de tí en cada una?

Los eventos de inseguridades hacen de mi vida una constante, porque siempre busco la mejor manera de remarla. Al final me tuve que hacer sola desde pequeña, y cuando tocó la vida conyugal no fue muy positiva tampoco, eduqué a mis hijos lejos del padre y fue muy arduo, hasta que encontré a mi nueva pareja que es todo terreno de seguridad; de hecho, me animo a decir que es lo único seguro que tengo en torno a mí, porque a veces te fallan los hermanos, los amigos, incluso los hijos, pero sé que mi esposo no lo hará. Precisamente por mi estilo de vivir en solitario diría que desarrollé la resiliencia, y subconscientemente la plasmo en mis personajes, creo que todos tenemos la capacidad de reconstruirnos, en especial todas las mujeres que somos fuertes desde la concepción porque llevamos una increíble maquinaria perfecta para procrear seres humanos y luchar por nuestros sueños.

¿Cómo fue la experiencia de participar en la Feria del Libro?

Fue mi primera vez en esta gran Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Me gustó mucho participar en ella, aunque hizo falta más información y atención a los autores por parte de la editorial, comprendo que el personal no abasteció para manejar ese conglomerado de escritores y sus obras, pero confieso que me sentí un poco abrumada. Sin embargo, como desarrollé un papel activo como corresponsal de prensa de la revista Temas Cochabamba (www.temas.cbba.com), de la que soy editora en mi ciudad natal, ello me ayudó a sobrellevar con alegría todo el evento de la Feria del Libro.

¿Cuáles son los proyectos a corto y mediano plazo?

Actualmente estoy en tres proyectos importantes, uno es que trabajo como conductora del programa “A cierta hora”, en el ciclo “En la otra puerta” junto a reconocidos escritores argentinos, que se emite todos los domingos a hrs. 17.30 por http://www.enlaotrapuerta.com.ar, otro que estoy armando una Antología de Escritoras Cochabambinas, a publicarse en Bolivia. Y el proyecto más importante para este año es el lanzamiento de mi tercera novela. Espero calificar para la editorial Ruinas Circulares en Buenos Aires, y futura reedición en mi país de origen.

Entrevista que amablemente me hizo Juglar Comunicaciones de Buenos Aires.

Me apasiona el ajedrez porque es un desafío a las neuronas donde se pone en juego la lógica matemática y la agilidad mental

Lindaura Anzoátegui de Campero

La rara entereza de Lindaura Anzoátegui de Campero
Primera novelista boliviana
Por Rossemarie Caballero*

En la ciudad de Tarija, abril representa el mes de la pascua florida, vivida con intensidad y tradición. Tal es así que las actividades festivas se inician con la Entrada Normalista, cuando jóvenes y señoritas estudiantes, además de docentes de la Escuela Superior de Formación de Maestros de Canasmoro, entre danzas y cánticos, recorren las principales calles hasta la plaza Luis de Fuentes, derramando a su paso todo el brillo y colorido de este valle vitivinícola. Durante la versión de 2017 se implementó a la Entrada un desfile de “Personajes emblemáticos” de Tarija. Ahí surgió la idea de reivindicarla del olvido y personificar con atuendo y peinado a la usanza de la época a, escritora, poetisa y Primera dama de la nación por matrimonio Narciso Campero (1880-1804), presidente de Bolivia.

Luz María Achá, profesora de Literatura durante 31 años en la Unidad educativa Lindaura Anzoátegui de Campero, nos comparte sus impresiones cuando “Fijamos la vista en el retrato de doña Lindaura Anzoátegui de Campero y encontramos un rostro que revela un alma conmovida, con gesto imperceptible de dolor. A sus ojos asoman sentimientos nobles: amor, bondad, tristeza, el espíritu elevado y puro de la poetisa y novelista, que nació en el Valle de Tojo (Cantón de la provincia Avilés, departamento de Tarija), el 31 de marzo de 1846, allí, junto a sus padres, pasó la primera infancia, cuando llegó a la edad escolar, la familia se trasladó a la Ciudad Blanca de Sucre.

Lindaura nació en el Valle de Tojo, nieta del aristócrata marqués de Tojo. A sus 16 años quedó huérfana de madre, y en el mismo año perdió a su hermano. Más tarde se comprometió y casó con el coronel Campero, con quien viajó a Europa cuando el coronel fue designado embajador en Francia en 1888. A su retorno, quizá influenciada por la cultura europea publicó su primera novela…. Utilizaba dos seudónimos para escribir. El Novel y Tres estrellas, llegando a publicar el total de cinco novelas: La madre,1891; La mujer nerviosa, 1891; Luis, 1892, cuidado con los celos, 1893, Huallparrimachi, 1894; Don Manuel Ascencio Padilla, 1976; el ensayo Cómo se vive en mi pueblo. Estampas, 1892, y varios poemas, según el libro Más de cien escritores bolivianos (2017) de combate cívico, entre ellos el emblemático Bolivia, dedicado a su esposo, develando el sufrimiento de una mujer y madre en tiempos de la guerra del Pacífico.

Me referiré en primera instancia al significado del término “raro”, como poco común, y “entereza”, como “Cualidad de la persona que afronta un problema o dificultad con serenidad y fortaleza para mantener las propias ideas, juicios o decisiones”. El porqué del título del presente ensayo se explica con el fragmento de Urquidi: Los azares de la política y lo precario de la situación económica (…) siempre la hallaron de rara entereza de carácter, a prueba de vicisitudes. Sufriendo el general Campero hostilidad encarnizada… (1919, 83), fragmento que rescato como base del título del presente documento “La rara entereza de Lindaura Anzoátegui de Campero, primera novelista feminista boliviana”.

Virginia Ayllón (2006) en su ensayo: Lindaura Anzoátegui de Campero – La primera dama escritora, señala “Primera dama por su doble característica de ser esposa del presidente Narciso Campero (presidente entre 1880 y 1884), pero también por ser la primera narradora boliviana, la primera en usar la pluma para la denuncia de la situación del indio en la nueva República, la primera en impugnar las vicisitudes de la vida política y la primera en cuestionar la situación de la mujer en el nuevo país denominado Bolivia” (Ayllón, 2006: 17). Y con toda razón complementa que “El carácter de la literatura de Lindaura Anzoátegui de Campero es fundacional en las letras bolivianas”.

Asimismo, en otro estudio, Ayllón & Olivares la declaran escritora “suicida”, junto a las pioneras autoras bolivianas, Adela Zamudio, María Virginia Estenssoro e Hilda Mundy: “Este ensayo se acerca a la vida y obra de cuatro escritoras que se suicidaron frente a la sociedad, aceptaron cada una a su modo, ponerse en boca de las demás, o sea hacerse palabra pública” (2010:149). Unas más que otras sufrieron por su atrevimiento, las cuatro optaron por caminos vedados para su época.

Si recurrimos a la cronología de autoras bolivianas, nos encontramos con las consideradas pioneras de la literatura nacional y el género en el que destacaron, a saber: Josefa Mujía (Sucre, 1812. Poeta); Mercedes Belzu Gorriti de Dorado (La Paz, 1835, poesía); Lindaura Anzoátegui (Tarija, 1846, novela); Hercilia Fernández de Mujía (Potosí, 1860, poesía); Adela Zamudio (Cochabamba, 1854, poesía); Virginia Estessoro (La Paz, 1902, novela) e Hilda Mundy (Oruro, 1912, poesía).

El texto “Bolivianas ilustres; heroínas, escritoras, artistas; estudios biográficos y críticos”, de José Macedonio Urquidi (1918), texto colgado en internet por Librerías de Conecticut las nombra así: María Josefa Mujía (1812), la afamada y triste «poetisa ciega»; Lindaura Anzoátegui de Campero (1846), literata eximia, la novelista mejor acaso de la República, cantora de sus tradiciones de gloria; Mercedes Belzu Gorriti de Dorado (hija de Manuela Gorriti), sentimental poetisa de gusto clásico; Hercilia Fernández de Mujía, de suave y elegante lirismo e inspirada artista musical; y, sobre todo, Adela Zamudio (1854) maestra y poetisa cochabambina.

Por su parte, los descendientes de Lindaura Anzoátegui Campero de Campero en el año 2006 publican un compendio de obras y ensayos en torno a la obra de la autora denominado Desafío de mujer, vivir sin el velo de la ilusión por Editorial Plural de La Paz, en cuya contratapa se puede leer los siguiente: Al igual que la de otras, la de Lindaura Anzoátegui de Campero forma parte de la rica tradición de mujeres bolivianas, quienes desde la cultura han abierto brechas para la activa participación de la mujer en la vida contemporánea de nuestro país. (Desafío de mujer, contraportada). Sara Romero de Salamanca, en su discurso de presentación del libro don Manuel Ascencio Padilla (2006), señala “Creo que en el Año Internacional de la Mujer, es oportuno que una de las grandes escritoras bolivianas merezca el homenaje de dar la estampa su novela histórica inédita. Será un doble reconocimiento: a Lindaura Anzoátegui de Campero y su personaje preferido y admirado, Juana Azurduy de Padilla”m refiriéndose a “La guerrera americana más ilustre (1919) La heroica amazona de la gran guerra, la libertadora de Bolivia, la gran Juana Azurduy de Padilla, de donde las mujeres bolivianas heredamos la valentía varonil y el denuedo de mujer patriota. En la obra Huallparrimachi, la denominan “endemoniada viuda”, por el terror que inspiraba la fortaleza y lucha de Azurduy, nacida el siglo XVIII en alto Perú.

Retornando a la infancia de Anzoátegui, el escritor Macedonio Urquidi (1919) nos dice que aprendió a leer antes de los cinco años, estudió lógica, retórica, francés, practicaba la equitación, natación, baile, canto, faenas del hogar, ejercicios de piedad. Prefería la soledad y el silencio lejos del vano bullicio del mundo (p. 77). En Europa aprendió inglés e italiano.

Asimismo, destaca su inteligencia descollante y excepcionales virtudes. Narradora y detallista. Su talento descriptivo y espíritu de observación prometía (Urquidi, 1919) escritos tienen originalidad, hay variedad en la trama que interesa, los diálogos son naturales, espontáneos. El lenguaje es fácil y correcto. Ahí muestra la autora talento de amplias vistas, genio vivaz e intuición rápida, su estilo es ágil, sobrio y pintoresco en estas como en todas sus obras (p.84) Mientras que de su esposo afirma: El general Campero, uno de los presidentes más patriotas, más abnegados y más honrados que ha tenido la República de Bolivia, comparado con Sucre mismo, hizo la transmisión legal del mando supremo en 1884 en la capital (Urquidi, 1918:85).

En palabras de Julio Cesar Valdés, en una crítica literaria, señala que solo dos mujeres merecen en Bolivia, el calificativo de buenas escritoras. Sin ofender a las demás que han hecho apreciables tentativas literarias: El Novel y Soledad. (Urquidi, 1919).

Por su parte, Ayllón (2006) señala que “Es con su obra “Cuidado con los celos” que Anzoátegui ha logrado su conciencia de ser escritora, y el oficio que esto implica: a través del ser mujer y el ser indio en la Bolivia del siglo 19. En esta novela mujeres e indios comparten dos características en su deber ser: la lealtad/fidelidad y el sacrificio. Ambos llegan a ser cuando se sacrifican” (…) En este punto, cabe recordar que en Bolivia, indios y mujeres no tenían derecho al voto antes de 1956, la gran Adela Zamudio (1854) lo denuncia en su poema Nacer hombre: “Vota el pillo peor, permitidme que me asombre, porque es hombre”. La revolución de 1952, concedió a la mujer el ejercicio de sufragar en las elecciones de 1956; es decir, un siglo y 31 años después del nacimiento de la República de Bolívar, hoy Estado Plurinacional de Bolivia.

El carácter pionero de Lindaura, más allá de su rol como primera dama o primera narradora, es en palabras de Ayllón: Denunciar la situación de la mujer, el deber ser femenino construido en la Bolivia del siglo XX, porque avizora los que después Zamudio nombra e instaura, crea a la mujer boliviana, a decir de Weatüchter: la obra de Zamudio no comparte con la otredad colonial, pero inaugura otra: la del exilio femenino. (…)

En el ensayo Estado y mujeres en la obra de cuatro narradoras bolivianas, Ayllón (2016) corrobora que Anzoátegui percibe, de manera intuitiva, rasgos que unen a los sujetos colonizados, en este caso en su calidad de víctimas. Evidentemente, esta intuición de Anzoátegui, alude a lo que solo en el siglo XX se conocerá como la relación entre patriarcalismo y colonialismo (Rivera, 2010). Cit. por Ayllón, 2016).

Como se advierte, Anzóategui percibió algunos elementos de la estructura del Estado colonial y los nombró desde el reclamo de la atención a la mujer, habida cuenta de su aporte a la construcción de la nación y también intuyó la estructura colonial jerarquizada del nuevo Estado (Ayllón, 2016).

A decir de Fernando Diez de Medina, “Lindaura Anzoátegui de Campero inicia el costumbrismo propiamente dicho. Sus novelas cortas y sus cuentos, lo mismo que sus relatos históricos, denotan perspicacia en la sátira social, fino dibujo psicológico, sentimiento estético del paisaje (…) la señora Campero es un alma delicada, cuyas obras, sentidas y armoniosamente logradas, contrastan con el barroquismo ambiente. Por la habilidad con que plantea y resuelve los conflictos pasionales, se advierte un temperamento dramático que no llegó a florecer en plenitud. Huallparrimachi, Una mujer nerviosa, Luis, Manuel Ascencio Padilla y otras narraciones, denotan un temperamento realista y romántico al mismo tiempo, bien controlado, que sortea diestramente las vallas del relato.

Detractores de Lindaura sobre su rol en la Guerra del Pacífico
Mientras Urquidi (1919) escribía que la paz hogareña deseada por la señora Anzoátegui de Campero era imposible. Chile ocupó con su ejército el puerto de Antofagasta. Campero olvidó sus diferencias con Daza y le escribió “Pido se me conceda el derecho de defender a mi patria, como soldado”. Ese paso estaba de acuerdo con el temperamento cívico de doña Lindaura. Y su marido no fue soldado sino comandante de la Quinta División, de la cual abundante papel se ha escrito. La esposa, indignada ante la brutal agresión, publicó en marzo de 1879 una poesía varonil de que copio: Esposa soy y madre! Mas soy hija de su suelo también, y en mi mejilla siento caer la candente mancilla que te arroja, cobarde, el invasor.

Desde El Salvador dirigió vibrantes versos patrióticos, acogidos en los periódicos. Ya no podía ser la mujer corriente que según su ideal sencillo quería ser. Era la esposa de un hombre de destacada notoriedad. Y los de la guerra no fueron para ella meses de sosiego. Empujada por los acontecimientos y por la situación de su marido, mostró: su temple espiritual pues se consideraba parte de la patria invadida y ultrajada. Después de haber sido jefe del Ejército Unido, el general Campero fue llevado a la presidencia de la república el 19 de enero de 1880 y confirmado en ese cargo por el Congreso el 19 de julio de ese mismo año. Doña Lindaura, en los años de la presidencia del general Campero, fue una de las primeras esposas de mandatario que se dedicó a eficaces labores de beneficencia, atención de hospitales, equipamiento de ambulancias. Organizó conciertos y en ellos actuó personalmente. No le deslumbraba la posición de primera dama; cumplía su deber con discreta comprensión de necesidades relacionadas con la guerra injusta y sus consecuencias inmediatas.

Sin embargo, el menosprecio al rol de la mujer en plena guerra se patentizaa en la ponencia al Encuentro Trinacional Bolivia-Perú, Chile. Historia de la Participación de los pueblos indígena originario campesino y afrodescendientes en la Guerra del Pacífico, 1879, organizado por la Vicepresidencia del Estado, donde Oporto (2013) señala sañudamente:
“Pero lo que llama poderosamente la atención es que precisamente en esos álgidos y turbulentos meses, luego de la derrota del Ejército Unido en el campo de El Alto de la Alianza, la esposa del Presidente Narciso Campero, la distinguida poetisa Lindaura Anzoátegui de Campero, se había enfrascado en atender un desafío singular: remodelar el Palacio de Gobierno, pues vio que este recinto se encontraba en deplorables condiciones”.

revistasbolivianas.org.bo/scielo.php?pid=S1997-44852014000200003&script=sci_arttext

No obstante, a pesar de la intención destructiva de Oporto, su comentario no hace otra cosa que manifestar indirectamente que Anzoátegui tenía el valor de la honestidad y transparencia, pues en el texto citado explica que se hizo compras con factura y con detalle de monto y lugar. No como la prensa en los últimos tiempos informa que la corrupción campea a todo nivel del aparato estatal.

Urquidi (1019) nos cuenta que al cumplirse el período residencial de su marido, se retiró a la hacienda San Salvador, con la certidumbre que entonces podría vivir para sí y para los suyos. Tampoco le estaba dado alcanzar, esta forma de felicidad bucólica. El general Campero fue arrancado de su retiro y llevado a la representación senatorial para formar el grupo de oponentes del presidente Pacheco, su pariente, con quien mantenía un escandaloso pleito judicial por pertenencias mineras y que le ocasionaron sinsabores y persecuciones. Fue entonces que Lindaura, con su pseudónimo El Novel salió a la palestra de la prensa para defender a su marido contra quien se ensañaba la venganza.

Sin embargo, lo evidente es que Ignacia Zeballos residía en Puno cuando decidió, de motu proprio, acudir al llamado de la patria. Su testimonio es revelador. El 10 de septiembre de 1880, le escribe al Presidente Narciso Campero:
“Cuando se declaró la guerra de Chile contra nuestra desgraciada patria, me vi obligada por el sentimiento nacional y amor al país, a salir de Puno hacia esta ciudad [La Paz] a ofrecer mis servicios al gobierno supremo, con tal motivo me puse en marcha a Tacna, teatro de la guerra, donde serví al Ejército por diez meses sin retribución alguna. Después el General Camacho tuvo a bien asignarme un sueldo de 30 Bs. mensuales y más tarde el de 32 Bs. por haberme pasado a la Ambulancia”. (9)

¿Cuál era el motivo de su carta al Presidente Campero? Ignacia Zeballos había servido a la Ambulancia del Ejército durante más de un año y medio, seis meses como voluntaria, tiempo que dejó un tesoro preciado en la ciudad peruana:
“Al presente, que hacen más de 16 meses que me he retirado de Puno, dejando una hija tierna, tengo necesidad de ir allí a recogerla y abonar los gastos que por ella hubiese hecho la familia a quien la recomendé. Con este fin pido por gracia especial y en atención a los servicios que tengo prestados al Ejército y que los prestaré que usted tenga la bondad de hacerme dar unos 300 Bs., con los que emprenderé mi viaje, para luego volver a mis tareas de la Ambulancia”.

El presidente Campero atendió el pedido, con proveído de 13 de septiembre de 1880, instruyendo: “páguese por la Caja Nacional a la ocurrente la suma de doscientos cuarenta bolivianos, a buena cuenta de los haberes que ha devengado”. El Intendente de Policía César Sevilla fue responsable de entregar, anticipadamente, la suma señalada como consta en el recibo firmado el 10 de septiembre. La orden, luego, fue endosada a Lindaura Anzoátegui de Campero, quien reembolsó, al Intendente de Policía, la suma en efectivo el 18 de ese mes.
Adviértese Lindaura Anzoátegui de Campero ejerció, con buen éxito, una preocupación esencial: Exaltar el temple de la mujer patriota”, Janet Ortega/
Trigo Paz, Heriberto (1959) Poetas Tarijeños 3. Editorial universitaria: Tarija.

“Durante la guerra del Pacífico, Lindaura no llora, llorar es cobardía, dice, y espera que Bolivia se levante” al son de los versos patrióticos la nación irá al triunfo, tal parece recitar los versos de Gabriel Zelaya “La poesía es un arma cargada de futuro…”.El 11 de agosto de 1896, murió en la ciudad de Sucre, el gran Campero, había cumplido 83 años. A su lado estuvo la abnegada esposa, fiándole siempre, prodigándole cariños y cuidados hasta el último instante. Mujer de entereza doña Lindaura trató de sobreponerse a su dolor.

En la novela, en el cuento, en la biografía, en sus prosas en general LAC se muestra sencilla, tierna, suave, sensitiva, y sobre todo sincera. Hay en sus escritos como notas musicales que semejan el arrullo de una madre. La esencia femenina es muy visible en sus poemas. Sus versos tienen la noble resonancia de una voz humana, voz de mujer.

A manera de anécdota, Lindaura inicia una paradoja, pues es sabido que a los tarijeños, llamados cariñosamente chapacos, se les asigna el mote de “lentos”, que siempre llegan al final; pero en este caso, Lindaura es lo opuesto a la regla: Ella llegó primero, y se constituye en la primera novelista boliviana, la primera poetisa es la antes nombrada María Josefa Mujía, la ciega, nacida en 1812.

Huallparimachi,
En palabras de Heriberto Trigo Paz (1982)
“Huallparrimachi es la novela de mayor mérito entre las cinco que escribió Lindaura Anzoátegui de Campero. Publicada en Potosí el año 1894, sus 160 páginas contienen un relato construido con originalidad y belleza literaria, con habilidad en la manera de encadenar los episodios.

Su fondo es de carácter histórico, con personas reales y de ficción, siendo el principal el poeta quechua que da nombre al libro, Huallparrimachi, hijo de María Lahuaraura, descendiente directa del Inca Huáscar, “partidario decidido de la causa independiente” e “hijo adoptivo” de Manuel Ascencio Padilla y de Juana Azurduy de Padilla.

Amor para la muerte
Ronsardes, acribilla a Huallparrimachi quien había pasado la noche con su amada Blanca, inmediatamente Leoncio apuñala a Ronsardes quien: “ y el puñal de Leoncio se hundió una y otra vez en el pecho de Remigio, que insensible, con la rigidez de una estatua, cayó al fin, mezclando su sangres con la ardiente y generosa de los dos amantes” (p.130) chorro de sangre.
Anzoategui, L. (1993) Huallparrimachi. Colección Ayer y Hoy: La Paz

Doña Juana, heroína americana, entrega a Huallparrimachi un “mensaje reservado”, dirigido a La Madrid, jefe de una fracción del ejército auxiliar argentino en el Alto Perú. En camino, el emisario es seguido por un espía indígena, destacado por Remigio Ronsardes, padre de una muchacha de quien está enamorado Huallparrimachi, y cuyas relaciones: amorosas rechaza aquel padre. El espía se finge patriota, y gana la confianza del poeta -soldado. (Ronsardes había obtenido los servicios de espionaje de aquel indígena haciéndole consentir que el incendio de su choza y el asesinato de su familia fueron obra de los patriotas, de los que debía vengarse). Huallparrimachi cumple la misión.

Comunica a La Madrid que doña Juana Azurduy de Padilla estima que debe postergar el asalto a la capital Sucre —ciudad que estaba en manos de los realistas—hasta que las fuerzas militares organizadas por ella puedan sumársele. La Madrid está en las puertas mismas de la capital y se traba el combate. Huallparrimachl combate en la vanguardia. La Madrid es derrotado. Se esfuerza en evitar la desbandada de sus tropas, las que, reorganizadas, se sumarán a los efectivos de la guerrillera, a la sazón en Sopachui. Redacta un mensaje, y encomienda su conducción a Leoncio, el indígena espía. Este, en vez de entregar la carta a doña Juana, la pone en manos del jefe realista La Hera. Don Remigio reúne a su gente y va a sumarse a La Hera. Su hija queda en casa, custodiada por un antiguo sirviente. Huallparrimachi logra ver a su enamorada, a Blanca, la hija de don Remigio. En el interin, Leoncio, el indígena espía, descubre que quienes incendiaron y saquearon su casa fueron los realistas, con Remigio a la cabeza. Ciego de odio, el nativo se dirige a la casa de aquél. Pero don Remigio se adelanta en llegar a ella, y, al sorprender a su hija en brazos de Huallparrimachi, no trepida en dar muerte a ambos. Leoncio arriba luego a la casa, y mata a don Remigio. La Hera y La Madrid se traban en cruento combate en las cercanías de Sopachui. Las fuerzas patriotas sufren tina nueva derrota”.

Lindaura Anzoátegui y su poema Bolivia
Fernando Diez de Medina
“Lindaura Anzoátegui de Campero inicia el costumbrismo propiamente dicho. Sus novelas cortas y sus cuentos, lo mismo que sus relatos históricos, denotan perspicacia en la sátira social, fino dibujo psicológico, sentimiento estético del paisaje. ¿No ha dicho Joubert que la literatura es delicadeza? Pues bien: la señora Campero es un alma delicada, cuyas obras, sentidas y armoniosamente logradas, contrastan con el barroquismo ambiente. Es “la mejor prosa escrita en Bolivia por pluma por pluma femenina”, afirma un crítico. Por la habilidad con que plantea y resuelve los conflictos pasionales, se advierte un temperamento dramático que no llegó a florecer en plenitud. Huallparrimachi, Una mujer nerviosa, Luis, Manuel Ascencio Padilla y otras narraciones, denotan un temperamento realista y romántico al mismo tiempo, bien controlado, que sortea diestramente las vallas del relato”.

Otro ensayista apunta: “Maneja bien el diálogo, y es de tal valor plástico, que informa por sí solo de toda la acción y trasluce el escenario o fondo”. Doña Lindaura vió y expresó las escenas habituales de su Bolivia, como la Fernán Caballero transcribió las de su España. Lástima que sus variadas producciones se hallen dispersas, o no se hayan reunido en libros, lo que impide gustar largamente los zumos de su noble ingenio. Fue también poetisa de rara distinción espiritual.
andesacd.org/lindaura-anzoategui-campero-de-campero/4/ consultado el 12 septiembre de 2017
Publicada en Literatura Boliviana en 1982.

Bibliografía
Agreda, R. (2017) Más de cien escritores bolivianos. UPEQ: Cochabamba
Ayllón, V. & Olivares, C. (2010) Las suicidas: Lindaura Anzoátegui de Campero, Adela Zamudo, virginia stenssoro e hilda mundy. Fundación PIEB: LA PAZ
Ayllón, V. (2016) Estado y mujeres en la obra de cuatro narradoras bolivianas. Universidad nacional.
Descendientes de Lindaura Anzoátegui Campero de Campero (2006) Desafío de mujer, vivir sin el velo de la ilusión. Editorial Plural: La Paz
Oporto, Luis. Indios y mujeres en la Guerra del Pacífico Actores invisibilizados en el conflicto. revistasbolivianas.org.bo/scielo recuperado en octubre de 2017.
studylib.es/doc/8480597/descargar-el-archivo-pdf—revistas-de-la-universidad-nac/recuperado el 20 de octubre de 2017
Trigo Paz, Heriberto (1959) Poetas Tarijeños 3. Editorial universitaria: Tarija.
Urquidi, J. (1918). Bolivianas ilustres: heroínas, escritoras, artistas; estudios biográficos y críticos. Arnós: La Paz.

* Rossemarie Caballero Vega (Cochabamba, 1961) Poeta, ensayista, narradora, docente, columnista de prensa y gestora cultural boliviana. Estudió Letras en la Normal Católica de Cochabamba; Licenciada en Idiomas, por la Universidad Mayor de San Simón y Licenciada en Inglés, por la ESFM Enrique Finot. Cursó las maestrías: “Didáctica de la enseñanza de lenguas extranjeras: Inglés, Francés y Castellano”, UMSS – Nantes y “Educación Sociocomunitaria Productiva”, Universidad Pedagógica – Convenio Andrés Bello. Viajó a Madrid con una beca de la AECI sobre Literatura y Lengua. Luego pasó a Francia donde participó en eventos culturales y ambientó su primera novela. Miembro del equipo de edición de revista Temas Cochabamba (www.temascbba.com). En 2016 cursó el Taller de Recursos Narrativos con Liliana Díaz Mindurry, Buenos Aires.2018 Conductora del programa de radio virtual A cierta Hora, Ciclo En la otra puerta (www.enlaotrapuerta.com.ar.). Reside en Argentina.

Escritoras bolivianas, las precursoras

DOMINGO 3 de junio(desde las 17,30) CICLO: “A PUERTAS ABIERTAS”, trasmitiremos junto a las co-conductoras; María Marta Donnet (ritmo, forma, contenido, en la poesía contemporánea), y como siempre estaremos junto Lidia Inés Nicolaii (Artes Plásticas),y junto a Rossemarie Caballero (La mujer en la creación literaria). Escuchanos por: http://www.enlaotrapuerta.com.ar AUSPICIA EDICIONES Ruinas Circulares Bence Castilla.
Este domingo mi tema es sobre Mujeres escritoras bolivianas,las precursoras desde la República fundada en 1825, Josefa Mujía, Lindaura Anzoátegui de Campero, Adela Zamudio, Hilda Mundy, Maria de Dorado. No se pierdan el programa por http://www.enlaotrapuerta.com.ar, o en diferido a partir del dia siguiente hacer link en la fecha correspondiente.

Fragmento de nueva novela

La primera esposa de Adán se llama Lilith
hoy hará calorcito

¿Cómo es eso de que la primera esposa de Adán se llama Lilith y no Eva?, susurra Lola al oído de La gorda.¿Quién dice eso?, pregunta La gorda, intrigada, faros iluminados. Lola no parece estar enterada del asunto aunque tampoco muestra mayor inquietud, mueve el arco de las cejas y discretamente le da un toque de codo a La gorda que se interesa en escuchar la Conferencia.

«En los primeros momentos de la Creación, Dios creó a Adán y supo que no era bueno que estuviera solo; Con barro creó entonces a la mujer, para que lo acompañara, y le puso por nombre Lilith, que significa “Aliento”.
»Formó entonces a Lilith, la primera mujer, del mismo modo que había formado a Adán, aunque en lugar de polvo puro utilizó excremento y sedimentos».

El conferencista cita la Leyenda de Lilith. Lola y La gorda están sentadas en penúltima fila, Lola prefiere estar a cierta distancia del que habla, quiere informarse escuchando, mirando, pensando desde la retaguardia. La gorda la acompaña sin reparos. La gorda es grande, setenta años, y nadie le va a decir qué tiene que hacer o adónde ir; por eso, salió de su puesto de trabajo sin avisar, si total nadie se entera. (…)

*Para muestra un pequeño botón, amigos lectores. Atentos que pronto sale mi nueva novela ambientada en dos países que comparten historia: Bolivia y Argentina.