Llega la Antología Escritoras Cochabambinas

Llega la Antología Escritoras Cochabambinas, este 13 de octubre a Hrs 18,15 auditorio Ñancahuazu Feria Internacional del Libro de Cochabamba. Esta es la primera parte del prólogo.

http://www.ecdotica.com/2018/09/11/escritoras-cochabambinas/

https://www.facebook.com/Bolivialiteratura/

Anuncios

Lindaura Anzoátegui de Campero

La rara entereza de Lindaura Anzoátegui de Campero
Primera novelista boliviana
Por Rossemarie Caballero*

En la ciudad de Tarija, abril representa el mes de la pascua florida, vivida con intensidad y tradición. Tal es así que las actividades festivas se inician con la Entrada Normalista, cuando jóvenes y señoritas estudiantes, además de docentes de la Escuela Superior de Formación de Maestros de Canasmoro, entre danzas y cánticos, recorren las principales calles hasta la plaza Luis de Fuentes, derramando a su paso todo el brillo y colorido de este valle vitivinícola. Durante la versión de 2017 se implementó a la Entrada un desfile de “Personajes emblemáticos” de Tarija. Ahí surgió la idea de reivindicarla del olvido y personificar con atuendo y peinado a la usanza de la época a, escritora, poetisa y Primera dama de la nación por matrimonio Narciso Campero (1880-1804), presidente de Bolivia.

Luz María Achá, profesora de Literatura durante 31 años en la Unidad educativa Lindaura Anzoátegui de Campero, nos comparte sus impresiones cuando “Fijamos la vista en el retrato de doña Lindaura Anzoátegui de Campero y encontramos un rostro que revela un alma conmovida, con gesto imperceptible de dolor. A sus ojos asoman sentimientos nobles: amor, bondad, tristeza, el espíritu elevado y puro de la poetisa y novelista, que nació en el Valle de Tojo (Cantón de la provincia Avilés, departamento de Tarija), el 31 de marzo de 1846, allí, junto a sus padres, pasó la primera infancia, cuando llegó a la edad escolar, la familia se trasladó a la Ciudad Blanca de Sucre.

Lindaura nació en el Valle de Tojo, nieta del aristócrata marqués de Tojo. A sus 16 años quedó huérfana de madre, y en el mismo año perdió a su hermano. Más tarde se comprometió y casó con el coronel Campero, con quien viajó a Europa cuando el coronel fue designado embajador en Francia en 1888. A su retorno, quizá influenciada por la cultura europea publicó su primera novela…. Utilizaba dos seudónimos para escribir. El Novel y Tres estrellas, llegando a publicar el total de cinco novelas: La madre,1891; La mujer nerviosa, 1891; Luis, 1892, cuidado con los celos, 1893, Huallparrimachi, 1894; Don Manuel Ascencio Padilla, 1976; el ensayo Cómo se vive en mi pueblo. Estampas, 1892, y varios poemas, según el libro Más de cien escritores bolivianos (2017) de combate cívico, entre ellos el emblemático Bolivia, dedicado a su esposo, develando el sufrimiento de una mujer y madre en tiempos de la guerra del Pacífico.

Me referiré en primera instancia al significado del término “raro”, como poco común, y “entereza”, como “Cualidad de la persona que afronta un problema o dificultad con serenidad y fortaleza para mantener las propias ideas, juicios o decisiones”. El porqué del título del presente ensayo se explica con el fragmento de Urquidi: Los azares de la política y lo precario de la situación económica (…) siempre la hallaron de rara entereza de carácter, a prueba de vicisitudes. Sufriendo el general Campero hostilidad encarnizada… (1919, 83), fragmento que rescato como base del título del presente documento “La rara entereza de Lindaura Anzoátegui de Campero, primera novelista feminista boliviana”.

Virginia Ayllón (2006) en su ensayo: Lindaura Anzoátegui de Campero – La primera dama escritora, señala “Primera dama por su doble característica de ser esposa del presidente Narciso Campero (presidente entre 1880 y 1884), pero también por ser la primera narradora boliviana, la primera en usar la pluma para la denuncia de la situación del indio en la nueva República, la primera en impugnar las vicisitudes de la vida política y la primera en cuestionar la situación de la mujer en el nuevo país denominado Bolivia” (Ayllón, 2006: 17). Y con toda razón complementa que “El carácter de la literatura de Lindaura Anzoátegui de Campero es fundacional en las letras bolivianas”.

Asimismo, en otro estudio, Ayllón & Olivares la declaran escritora “suicida”, junto a las pioneras autoras bolivianas, Adela Zamudio, María Virginia Estenssoro e Hilda Mundy: “Este ensayo se acerca a la vida y obra de cuatro escritoras que se suicidaron frente a la sociedad, aceptaron cada una a su modo, ponerse en boca de las demás, o sea hacerse palabra pública” (2010:149). Unas más que otras sufrieron por su atrevimiento, las cuatro optaron por caminos vedados para su época.

Si recurrimos a la cronología de autoras bolivianas, nos encontramos con las consideradas pioneras de la literatura nacional y el género en el que destacaron, a saber: Josefa Mujía (Sucre, 1812. Poeta); Mercedes Belzu Gorriti de Dorado (La Paz, 1835, poesía); Lindaura Anzoátegui (Tarija, 1846, novela); Hercilia Fernández de Mujía (Potosí, 1860, poesía); Adela Zamudio (Cochabamba, 1854, poesía); Virginia Estessoro (La Paz, 1902, novela) e Hilda Mundy (Oruro, 1912, poesía).

El texto “Bolivianas ilustres; heroínas, escritoras, artistas; estudios biográficos y críticos”, de José Macedonio Urquidi (1918), texto colgado en internet por Librerías de Conecticut las nombra así: María Josefa Mujía (1812), la afamada y triste «poetisa ciega»; Lindaura Anzoátegui de Campero (1846), literata eximia, la novelista mejor acaso de la República, cantora de sus tradiciones de gloria; Mercedes Belzu Gorriti de Dorado (hija de Manuela Gorriti), sentimental poetisa de gusto clásico; Hercilia Fernández de Mujía, de suave y elegante lirismo e inspirada artista musical; y, sobre todo, Adela Zamudio (1854) maestra y poetisa cochabambina.

Por su parte, los descendientes de Lindaura Anzoátegui Campero de Campero en el año 2006 publican un compendio de obras y ensayos en torno a la obra de la autora denominado Desafío de mujer, vivir sin el velo de la ilusión por Editorial Plural de La Paz, en cuya contratapa se puede leer los siguiente: Al igual que la de otras, la de Lindaura Anzoátegui de Campero forma parte de la rica tradición de mujeres bolivianas, quienes desde la cultura han abierto brechas para la activa participación de la mujer en la vida contemporánea de nuestro país. (Desafío de mujer, contraportada). Sara Romero de Salamanca, en su discurso de presentación del libro don Manuel Ascencio Padilla (2006), señala “Creo que en el Año Internacional de la Mujer, es oportuno que una de las grandes escritoras bolivianas merezca el homenaje de dar la estampa su novela histórica inédita. Será un doble reconocimiento: a Lindaura Anzoátegui de Campero y su personaje preferido y admirado, Juana Azurduy de Padilla”m refiriéndose a “La guerrera americana más ilustre (1919) La heroica amazona de la gran guerra, la libertadora de Bolivia, la gran Juana Azurduy de Padilla, de donde las mujeres bolivianas heredamos la valentía varonil y el denuedo de mujer patriota. En la obra Huallparrimachi, la denominan “endemoniada viuda”, por el terror que inspiraba la fortaleza y lucha de Azurduy, nacida el siglo XVIII en alto Perú.

Retornando a la infancia de Anzoátegui, el escritor Macedonio Urquidi (1919) nos dice que aprendió a leer antes de los cinco años, estudió lógica, retórica, francés, practicaba la equitación, natación, baile, canto, faenas del hogar, ejercicios de piedad. Prefería la soledad y el silencio lejos del vano bullicio del mundo (p. 77). En Europa aprendió inglés e italiano.

Asimismo, destaca su inteligencia descollante y excepcionales virtudes. Narradora y detallista. Su talento descriptivo y espíritu de observación prometía (Urquidi, 1919) escritos tienen originalidad, hay variedad en la trama que interesa, los diálogos son naturales, espontáneos. El lenguaje es fácil y correcto. Ahí muestra la autora talento de amplias vistas, genio vivaz e intuición rápida, su estilo es ágil, sobrio y pintoresco en estas como en todas sus obras (p.84) Mientras que de su esposo afirma: El general Campero, uno de los presidentes más patriotas, más abnegados y más honrados que ha tenido la República de Bolivia, comparado con Sucre mismo, hizo la transmisión legal del mando supremo en 1884 en la capital (Urquidi, 1918:85).

En palabras de Julio Cesar Valdés, en una crítica literaria, señala que solo dos mujeres merecen en Bolivia, el calificativo de buenas escritoras. Sin ofender a las demás que han hecho apreciables tentativas literarias: El Novel y Soledad. (Urquidi, 1919).

Por su parte, Ayllón (2006) señala que “Es con su obra “Cuidado con los celos” que Anzoátegui ha logrado su conciencia de ser escritora, y el oficio que esto implica: a través del ser mujer y el ser indio en la Bolivia del siglo 19. En esta novela mujeres e indios comparten dos características en su deber ser: la lealtad/fidelidad y el sacrificio. Ambos llegan a ser cuando se sacrifican” (…) En este punto, cabe recordar que en Bolivia, indios y mujeres no tenían derecho al voto antes de 1956, la gran Adela Zamudio (1854) lo denuncia en su poema Nacer hombre: “Vota el pillo peor, permitidme que me asombre, porque es hombre”. La revolución de 1952, concedió a la mujer el ejercicio de sufragar en las elecciones de 1956; es decir, un siglo y 31 años después del nacimiento de la República de Bolívar, hoy Estado Plurinacional de Bolivia.

El carácter pionero de Lindaura, más allá de su rol como primera dama o primera narradora, es en palabras de Ayllón: Denunciar la situación de la mujer, el deber ser femenino construido en la Bolivia del siglo XX, porque avizora los que después Zamudio nombra e instaura, crea a la mujer boliviana, a decir de Weatüchter: la obra de Zamudio no comparte con la otredad colonial, pero inaugura otra: la del exilio femenino. (…)

En el ensayo Estado y mujeres en la obra de cuatro narradoras bolivianas, Ayllón (2016) corrobora que Anzoátegui percibe, de manera intuitiva, rasgos que unen a los sujetos colonizados, en este caso en su calidad de víctimas. Evidentemente, esta intuición de Anzoátegui, alude a lo que solo en el siglo XX se conocerá como la relación entre patriarcalismo y colonialismo (Rivera, 2010). Cit. por Ayllón, 2016).

Como se advierte, Anzóategui percibió algunos elementos de la estructura del Estado colonial y los nombró desde el reclamo de la atención a la mujer, habida cuenta de su aporte a la construcción de la nación y también intuyó la estructura colonial jerarquizada del nuevo Estado (Ayllón, 2016).

A decir de Fernando Diez de Medina, “Lindaura Anzoátegui de Campero inicia el costumbrismo propiamente dicho. Sus novelas cortas y sus cuentos, lo mismo que sus relatos históricos, denotan perspicacia en la sátira social, fino dibujo psicológico, sentimiento estético del paisaje (…) la señora Campero es un alma delicada, cuyas obras, sentidas y armoniosamente logradas, contrastan con el barroquismo ambiente. Por la habilidad con que plantea y resuelve los conflictos pasionales, se advierte un temperamento dramático que no llegó a florecer en plenitud. Huallparrimachi, Una mujer nerviosa, Luis, Manuel Ascencio Padilla y otras narraciones, denotan un temperamento realista y romántico al mismo tiempo, bien controlado, que sortea diestramente las vallas del relato.

Detractores de Lindaura sobre su rol en la Guerra del Pacífico
Mientras Urquidi (1919) escribía que la paz hogareña deseada por la señora Anzoátegui de Campero era imposible. Chile ocupó con su ejército el puerto de Antofagasta. Campero olvidó sus diferencias con Daza y le escribió “Pido se me conceda el derecho de defender a mi patria, como soldado”. Ese paso estaba de acuerdo con el temperamento cívico de doña Lindaura. Y su marido no fue soldado sino comandante de la Quinta División, de la cual abundante papel se ha escrito. La esposa, indignada ante la brutal agresión, publicó en marzo de 1879 una poesía varonil de que copio: Esposa soy y madre! Mas soy hija de su suelo también, y en mi mejilla siento caer la candente mancilla que te arroja, cobarde, el invasor.

Desde El Salvador dirigió vibrantes versos patrióticos, acogidos en los periódicos. Ya no podía ser la mujer corriente que según su ideal sencillo quería ser. Era la esposa de un hombre de destacada notoriedad. Y los de la guerra no fueron para ella meses de sosiego. Empujada por los acontecimientos y por la situación de su marido, mostró: su temple espiritual pues se consideraba parte de la patria invadida y ultrajada. Después de haber sido jefe del Ejército Unido, el general Campero fue llevado a la presidencia de la república el 19 de enero de 1880 y confirmado en ese cargo por el Congreso el 19 de julio de ese mismo año. Doña Lindaura, en los años de la presidencia del general Campero, fue una de las primeras esposas de mandatario que se dedicó a eficaces labores de beneficencia, atención de hospitales, equipamiento de ambulancias. Organizó conciertos y en ellos actuó personalmente. No le deslumbraba la posición de primera dama; cumplía su deber con discreta comprensión de necesidades relacionadas con la guerra injusta y sus consecuencias inmediatas.

Sin embargo, el menosprecio al rol de la mujer en plena guerra se patentizaa en la ponencia al Encuentro Trinacional Bolivia-Perú, Chile. Historia de la Participación de los pueblos indígena originario campesino y afrodescendientes en la Guerra del Pacífico, 1879, organizado por la Vicepresidencia del Estado, donde Oporto (2013) señala sañudamente:
“Pero lo que llama poderosamente la atención es que precisamente en esos álgidos y turbulentos meses, luego de la derrota del Ejército Unido en el campo de El Alto de la Alianza, la esposa del Presidente Narciso Campero, la distinguida poetisa Lindaura Anzoátegui de Campero, se había enfrascado en atender un desafío singular: remodelar el Palacio de Gobierno, pues vio que este recinto se encontraba en deplorables condiciones”.

revistasbolivianas.org.bo/scielo.php?pid=S1997-44852014000200003&script=sci_arttext

No obstante, a pesar de la intención destructiva de Oporto, su comentario no hace otra cosa que manifestar indirectamente que Anzoátegui tenía el valor de la honestidad y transparencia, pues en el texto citado explica que se hizo compras con factura y con detalle de monto y lugar. No como la prensa en los últimos tiempos informa que la corrupción campea a todo nivel del aparato estatal.

Urquidi (1019) nos cuenta que al cumplirse el período residencial de su marido, se retiró a la hacienda San Salvador, con la certidumbre que entonces podría vivir para sí y para los suyos. Tampoco le estaba dado alcanzar, esta forma de felicidad bucólica. El general Campero fue arrancado de su retiro y llevado a la representación senatorial para formar el grupo de oponentes del presidente Pacheco, su pariente, con quien mantenía un escandaloso pleito judicial por pertenencias mineras y que le ocasionaron sinsabores y persecuciones. Fue entonces que Lindaura, con su pseudónimo El Novel salió a la palestra de la prensa para defender a su marido contra quien se ensañaba la venganza.

Sin embargo, lo evidente es que Ignacia Zeballos residía en Puno cuando decidió, de motu proprio, acudir al llamado de la patria. Su testimonio es revelador. El 10 de septiembre de 1880, le escribe al Presidente Narciso Campero:
“Cuando se declaró la guerra de Chile contra nuestra desgraciada patria, me vi obligada por el sentimiento nacional y amor al país, a salir de Puno hacia esta ciudad [La Paz] a ofrecer mis servicios al gobierno supremo, con tal motivo me puse en marcha a Tacna, teatro de la guerra, donde serví al Ejército por diez meses sin retribución alguna. Después el General Camacho tuvo a bien asignarme un sueldo de 30 Bs. mensuales y más tarde el de 32 Bs. por haberme pasado a la Ambulancia”. (9)

¿Cuál era el motivo de su carta al Presidente Campero? Ignacia Zeballos había servido a la Ambulancia del Ejército durante más de un año y medio, seis meses como voluntaria, tiempo que dejó un tesoro preciado en la ciudad peruana:
“Al presente, que hacen más de 16 meses que me he retirado de Puno, dejando una hija tierna, tengo necesidad de ir allí a recogerla y abonar los gastos que por ella hubiese hecho la familia a quien la recomendé. Con este fin pido por gracia especial y en atención a los servicios que tengo prestados al Ejército y que los prestaré que usted tenga la bondad de hacerme dar unos 300 Bs., con los que emprenderé mi viaje, para luego volver a mis tareas de la Ambulancia”.

El presidente Campero atendió el pedido, con proveído de 13 de septiembre de 1880, instruyendo: “páguese por la Caja Nacional a la ocurrente la suma de doscientos cuarenta bolivianos, a buena cuenta de los haberes que ha devengado”. El Intendente de Policía César Sevilla fue responsable de entregar, anticipadamente, la suma señalada como consta en el recibo firmado el 10 de septiembre. La orden, luego, fue endosada a Lindaura Anzoátegui de Campero, quien reembolsó, al Intendente de Policía, la suma en efectivo el 18 de ese mes.
Adviértese Lindaura Anzoátegui de Campero ejerció, con buen éxito, una preocupación esencial: Exaltar el temple de la mujer patriota”, Janet Ortega/
Trigo Paz, Heriberto (1959) Poetas Tarijeños 3. Editorial universitaria: Tarija.

“Durante la guerra del Pacífico, Lindaura no llora, llorar es cobardía, dice, y espera que Bolivia se levante” al son de los versos patrióticos la nación irá al triunfo, tal parece recitar los versos de Gabriel Zelaya “La poesía es un arma cargada de futuro…”.El 11 de agosto de 1896, murió en la ciudad de Sucre, el gran Campero, había cumplido 83 años. A su lado estuvo la abnegada esposa, fiándole siempre, prodigándole cariños y cuidados hasta el último instante. Mujer de entereza doña Lindaura trató de sobreponerse a su dolor.

En la novela, en el cuento, en la biografía, en sus prosas en general LAC se muestra sencilla, tierna, suave, sensitiva, y sobre todo sincera. Hay en sus escritos como notas musicales que semejan el arrullo de una madre. La esencia femenina es muy visible en sus poemas. Sus versos tienen la noble resonancia de una voz humana, voz de mujer.

A manera de anécdota, Lindaura inicia una paradoja, pues es sabido que a los tarijeños, llamados cariñosamente chapacos, se les asigna el mote de “lentos”, que siempre llegan al final; pero en este caso, Lindaura es lo opuesto a la regla: Ella llegó primero, y se constituye en la primera novelista boliviana, la primera poetisa es la antes nombrada María Josefa Mujía, la ciega, nacida en 1812.

Huallparimachi,
En palabras de Heriberto Trigo Paz (1982)
“Huallparrimachi es la novela de mayor mérito entre las cinco que escribió Lindaura Anzoátegui de Campero. Publicada en Potosí el año 1894, sus 160 páginas contienen un relato construido con originalidad y belleza literaria, con habilidad en la manera de encadenar los episodios.

Su fondo es de carácter histórico, con personas reales y de ficción, siendo el principal el poeta quechua que da nombre al libro, Huallparrimachi, hijo de María Lahuaraura, descendiente directa del Inca Huáscar, “partidario decidido de la causa independiente” e “hijo adoptivo” de Manuel Ascencio Padilla y de Juana Azurduy de Padilla.

Amor para la muerte
Ronsardes, acribilla a Huallparrimachi quien había pasado la noche con su amada Blanca, inmediatamente Leoncio apuñala a Ronsardes quien: “ y el puñal de Leoncio se hundió una y otra vez en el pecho de Remigio, que insensible, con la rigidez de una estatua, cayó al fin, mezclando su sangres con la ardiente y generosa de los dos amantes” (p.130) chorro de sangre.
Anzoategui, L. (1993) Huallparrimachi. Colección Ayer y Hoy: La Paz

Doña Juana, heroína americana, entrega a Huallparrimachi un “mensaje reservado”, dirigido a La Madrid, jefe de una fracción del ejército auxiliar argentino en el Alto Perú. En camino, el emisario es seguido por un espía indígena, destacado por Remigio Ronsardes, padre de una muchacha de quien está enamorado Huallparrimachi, y cuyas relaciones: amorosas rechaza aquel padre. El espía se finge patriota, y gana la confianza del poeta -soldado. (Ronsardes había obtenido los servicios de espionaje de aquel indígena haciéndole consentir que el incendio de su choza y el asesinato de su familia fueron obra de los patriotas, de los que debía vengarse). Huallparrimachi cumple la misión.

Comunica a La Madrid que doña Juana Azurduy de Padilla estima que debe postergar el asalto a la capital Sucre —ciudad que estaba en manos de los realistas—hasta que las fuerzas militares organizadas por ella puedan sumársele. La Madrid está en las puertas mismas de la capital y se traba el combate. Huallparrimachl combate en la vanguardia. La Madrid es derrotado. Se esfuerza en evitar la desbandada de sus tropas, las que, reorganizadas, se sumarán a los efectivos de la guerrillera, a la sazón en Sopachui. Redacta un mensaje, y encomienda su conducción a Leoncio, el indígena espía. Este, en vez de entregar la carta a doña Juana, la pone en manos del jefe realista La Hera. Don Remigio reúne a su gente y va a sumarse a La Hera. Su hija queda en casa, custodiada por un antiguo sirviente. Huallparrimachi logra ver a su enamorada, a Blanca, la hija de don Remigio. En el interin, Leoncio, el indígena espía, descubre que quienes incendiaron y saquearon su casa fueron los realistas, con Remigio a la cabeza. Ciego de odio, el nativo se dirige a la casa de aquél. Pero don Remigio se adelanta en llegar a ella, y, al sorprender a su hija en brazos de Huallparrimachi, no trepida en dar muerte a ambos. Leoncio arriba luego a la casa, y mata a don Remigio. La Hera y La Madrid se traban en cruento combate en las cercanías de Sopachui. Las fuerzas patriotas sufren tina nueva derrota”.

Lindaura Anzoátegui y su poema Bolivia
Fernando Diez de Medina
“Lindaura Anzoátegui de Campero inicia el costumbrismo propiamente dicho. Sus novelas cortas y sus cuentos, lo mismo que sus relatos históricos, denotan perspicacia en la sátira social, fino dibujo psicológico, sentimiento estético del paisaje. ¿No ha dicho Joubert que la literatura es delicadeza? Pues bien: la señora Campero es un alma delicada, cuyas obras, sentidas y armoniosamente logradas, contrastan con el barroquismo ambiente. Es “la mejor prosa escrita en Bolivia por pluma por pluma femenina”, afirma un crítico. Por la habilidad con que plantea y resuelve los conflictos pasionales, se advierte un temperamento dramático que no llegó a florecer en plenitud. Huallparrimachi, Una mujer nerviosa, Luis, Manuel Ascencio Padilla y otras narraciones, denotan un temperamento realista y romántico al mismo tiempo, bien controlado, que sortea diestramente las vallas del relato”.

Otro ensayista apunta: “Maneja bien el diálogo, y es de tal valor plástico, que informa por sí solo de toda la acción y trasluce el escenario o fondo”. Doña Lindaura vió y expresó las escenas habituales de su Bolivia, como la Fernán Caballero transcribió las de su España. Lástima que sus variadas producciones se hallen dispersas, o no se hayan reunido en libros, lo que impide gustar largamente los zumos de su noble ingenio. Fue también poetisa de rara distinción espiritual.
andesacd.org/lindaura-anzoategui-campero-de-campero/4/ consultado el 12 septiembre de 2017
Publicada en Literatura Boliviana en 1982.

Bibliografía
Agreda, R. (2017) Más de cien escritores bolivianos. UPEQ: Cochabamba
Ayllón, V. & Olivares, C. (2010) Las suicidas: Lindaura Anzoátegui de Campero, Adela Zamudo, virginia stenssoro e hilda mundy. Fundación PIEB: LA PAZ
Ayllón, V. (2016) Estado y mujeres en la obra de cuatro narradoras bolivianas. Universidad nacional.
Descendientes de Lindaura Anzoátegui Campero de Campero (2006) Desafío de mujer, vivir sin el velo de la ilusión. Editorial Plural: La Paz
Oporto, Luis. Indios y mujeres en la Guerra del Pacífico Actores invisibilizados en el conflicto. revistasbolivianas.org.bo/scielo recuperado en octubre de 2017.
studylib.es/doc/8480597/descargar-el-archivo-pdf—revistas-de-la-universidad-nac/recuperado el 20 de octubre de 2017
Trigo Paz, Heriberto (1959) Poetas Tarijeños 3. Editorial universitaria: Tarija.
Urquidi, J. (1918). Bolivianas ilustres: heroínas, escritoras, artistas; estudios biográficos y críticos. Arnós: La Paz.

* Rossemarie Caballero Vega (Cochabamba, 1961) Poeta, ensayista, narradora, docente, columnista de prensa y gestora cultural boliviana. Estudió Letras en la Normal Católica de Cochabamba; Licenciada en Idiomas, por la Universidad Mayor de San Simón y Licenciada en Inglés, por la ESFM Enrique Finot. Cursó las maestrías: “Didáctica de la enseñanza de lenguas extranjeras: Inglés, Francés y Castellano”, UMSS – Nantes y “Educación Sociocomunitaria Productiva”, Universidad Pedagógica – Convenio Andrés Bello. Viajó a Madrid con una beca de la AECI sobre Literatura y Lengua. Luego pasó a Francia donde participó en eventos culturales y ambientó su primera novela. Miembro del equipo de edición de revista Temas Cochabamba (www.temascbba.com). En 2016 cursó el Taller de Recursos Narrativos con Liliana Díaz Mindurry, Buenos Aires.2018 Conductora del programa de radio virtual A cierta Hora, Ciclo En la otra puerta (www.enlaotrapuerta.com.ar.). Reside en Argentina.

Bolivia en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

REPORTAJE
Bolivia en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

Por Rossemarie Caballero Vega

Una nublada tarde de jueves del 26 de abril fue inaugurada la 44ª versión de la Feria Internacional del Libro con asiento en la Sociedad Rural Argentina, conocida también como Predio Ferial de Buenos Aires, o simplemente La Rural, ubicada en inmediaciones de Plaza Italia. Autoridades como ministros de cultura de la ciudad y de la nación, prensa nacional e internacional, representantes de la república de Uruguay, escritores, invitados especiales, estudiantes y público en general se dieron cita al evento donde la emblemática guionista de cine y narradora argentina Claudia Piñeiro (1960) inauguró la Feria con un discurso por una literatura disidente.
Entre las propuestas que se desarrolló en la Feria, aparte de la variada y nutrida agenda de actividades para niños, jóvenes y adultos lectores, el intercambio bibliográfico, la venta y presentaciones de libros por parte de las editoriales, cada cual con características propias de las provincias o de la capital porteña como, fueron el homenaje a Eduardo Galeano, autor de Las venas abiertas de América Latina, una de las obras más memorables del escritor; mesas de debate en el Espacio de la Diversidad Sexual denominado “Orgullo y Prejuicio”, coincidente con el título de la novela de la británica Jane Austen (1875), con intención de poner en tapete el tema actual y disipar prejuicios sobre la comunidad divergente. Asimismo, se realizaron una serie de cursos gratuitos como la Clase Magistral “Escribir para los medios del futuro”, “El Haiku y sus alrededores”, y otros, dictados por expertos, así como charlas sobre educación.
Quizá la propuesta sobresaliente fue el Diálogo de Escritores Latinoamericanos de la 44ª Feria Internacional del Libro, con temas que abordaron la Crónica como género anfibio: ¿hechos reales o hechos narrados?, que reunió periodistas y escritores de Argentina, Uruguay y Chile, y cerró el diálogo que transitó diferentes géneros de la literatura latinoamericana. En el Diálogo de debate el tema fueEl Neo boom latinoamericano es femenino. ¿Una literatura femenina o feminista?, de la que participaron la argentina Gabriela Cabezón Cámara, la chilena Cynthia Rimsky y la uruguaya Natalia Mardero, que debatieron sobre lo femenino y lo feminista y las etiquetas asignadas a los géneros. En la mesa redonda de cierre se dialogó acerca de uno de los géneros más atrapantes de la literatura: la crónica. Entre el periodismo y la ficción, Leila Guerreiro (Argentina), Carlos Liscano (Uruguay), Diego González (Chile) y María Sonia Cristoff (Argentina), debatieron acerca de algunas características del género. “Creo que la crónica y la ficción no son dos géneros en pugna, cada uno tiene su pacto de lectura.
Durante las tres semanas de la Feria hubo un intenso movimiento de escritores, lectores, periodistas, docentes, estudiantes y padres de familia por las diversas ofertas y ciclos de presentación de libros, firma de autores, y puesta en escena de obras, danza y música de las Provincias de Argentina y otros países como Bolivia.

Bolivia presente en la Feria Internacional de Buenos Aires
El Estado Plurinacional de Bolivia por iniciativa del Ministerio de Culturas en coordinación con la Cámara del Libro ha tenido representación oficial como país, en el stand 1706 del pabellón amarillo donde se expuso obras de varios autores de las editoriales Kipus, Plural y otras, y donde los autores Benjamín Chávez y Camila Urioste participaron en un conversatorio acerca de su producción literaria. Mientras que en el pabellón azul, stand 433 de la editorial argentina Tahiel, la escritora cochabambina Rossemarie Caballero presentó y firmó la segunda edición de su antología personal Obsesiones, junto a escritores argentinos, como Dirbi Maggio, Claudio Simiz, María Rodriguez, Osvaldo Víctor Fernández, Ivana Szac, y otros.
Temas Cochabamba cubrió esta cuadragésima cuarta versión de la Feria a través de su corresponsal acreditada, y en breve diálogo con Karine Morales, quien trabaja de vendedora en el stand Bolivia, pudimos conocer el criterio para elegir los libros que se expusieron en vidriera, puesto que estuvo ausente la obra de muchos autores bolivianos:
“Hay dos tipos editoriales del libro, los del Ministerio y la Cámara del libro que han traído ocho editoriales, las editoriales han seleccionado y mandaron su material a la Cámara del libro de Bolivia, cuyo presidente es Oscar Maluf, vía Ministerio de Culturas. Las editoriales presentes son: Kipus, Plural, La Hoguera, Mujeres creando, El cuervo, 3600, Gisbert, entre otras”, explicó a este medio Karine.
Pudimos advertir que algunos de los libros expuestos son ganadores de premios, además de libros del Ministerio que están prácticamente a mitad de precio. Entre los títulos aparecen además de la colección de Biblioteca del Bicentenario, La ciudad de los inmortales, Bolivian Spiritual, Los infames, Para comerte mejor, Felipe Delgado, La vida me duele sin vos, El alma iluminada, Tumba de héroes, Lo que no tiene nombre, Cuando Sara Chura despierte, Los espejos de Fabia, Iluminaciones, Huari, Soundtracks, Pájaros muertos, Bitácora, El boliviano perdido, Poesía reunida, Situación de calle, Conversaciones con el Tío de Potosí, Diez de la mañana de un domingo sin fútbol, Nervaduras, No hay libertad política si no hay libertad sexual, A despatriarcar, Plato paceño, etc.
Una de las actividades de la representación boliviana fue el Conversatorio sobre literatura, programado para el día jueves 10 de mayo. Temas Cochabamba se entrevistó con el poeta y narrador Benjamín Chávez, Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal 2006 por “Pequeña librería de viejo”, quien manifestó sus percepciones sobre la Feria:
BC: La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires es una de las Ferias más grandes del mundo de habla hispana y es importante estar en ella porque es una oportunidad para hacer contactos y difundir la literatura boliviana, no solo la obra de uno mismo, sino de muchos compañeros, colegas. He podido ver que a la gente le interesa mucho la literatura boliviana, pero también temas sobre política, sociología, economía, historia; es decir, el interés por Bolivia es muy grande, según he podido ver.
Temas: ¿Tú viniste a participar del Conversatorio sobre literatura boliviana? Cuéntanos al respecto.
BC: La actividad se realizó en la sala José Hernández, con asistencia de alrededor de 300 personas de la colectividad boliviana que vive acá. Este evento contó con la presencia de la Ministra de Culturas y Turismo, representantes de la Embajada, hubo manifestación cultural, música y danzas folclóricas. Después nos tocó hablar sobre literatura boliviana a Camila Urioste y a mí. Más que un conversatorio fue una exposición. Hablé de mi novela La indiferencia de los patos, publicada hace un par años por editorial 3600, traída por primera vez. Hablamos sobre los tópicos de esta novela, hice un resumen, circunstancias de su escritura y cómo se relaciona con ciertos aspectos de la literatura contemporánea; lo mismo hizo Camila Urioste con su novela Soundtracks, Premio Nacional de Novela, 2017. Ella leyó un fragmento referido a la migración, ya que la mayor parte del público era de la comunidad boliviana. Este acto fue bastante largo, duró desde las tres treinta hasta las seis de la tarde. Luego continuó el Ministro de Justicia con una Conferencia sobre los alegatos del Tribunal de La Haya.
Temas: Como se hizo para que Bolivia esté presente en esta Feria?
BC: Aquí en Buenos Aires contamos con el apoyo de la Embajada Boliviana, por gestión del Ministerio de Culturas y Turismo, la Cámara del Libro y la Biblioteca del Bicentenario que depende de la Vicepresidencia.

*corresponsal de prensa en Buenos Aires
Temascbba

Temas 6

Ella, en su plenitud de Kassandra Barbery

Ella, en su plenitud de Kassandra Barbery
Por Rosse Marie Caballero

Conocí a la autora en una noche de feria librera, tibia aunque lluviosa. Su larga y enmarañada melena dorada reemplazaba al brillo del sol de sábado. Ella fue una invitada mía en la presentación de mi también segunda novela. He aquí que hablaré de la segunda novela de Kassandra Barbery, Ella, en su plenitud. Esta novela denota la gran capacidad de la autora para narrar, describiendo las situaciones de manera que uno se hace parte de la acción. El lector se siente involucrado en lo que está sucediendo en la novela, guiado por el narrador testigo, narrador omnisciente que todo lo ve y lo conoce. La novela presenta una narración bien escrita, con lenguaje bien cuidado, pulcro y delicado. Cada palabra está en su lugar. Incluye términos elite, como nombres de restaurantes o marcas de automóviles en idioma extranjero. Asimismo, resaltan algunas sentencias magistrales cargadas de ironía como se lee en la página 185: “lamentablemente no sabe elevar su ética mediocre a su pronunciada estética”. Se trata, pues de una historia humana llena de valores y sentimientos, una novela accesible a todo lector.
EN ESTE sentido, quiero citar al artista plástico, pensador poeta Carlos Rimassa, cuando se refiere a que “Muy pocas novelas de las muchas que cada año se publican aspiran a constituirse en verdaderas rupturas dentro de este género. Entendemos por ruptura a la separación tajante que puede establecerse entre una obra y todas las demás. Esta separación implica formas radicalmente diferentes de acercamiento a la materia narrada, innovaciones estructurales o lingüísticas, temáticas o conceptuales o, son raros los casos, una combinación inusitada y simultánea de nuevas formas de utilizar los diversos elementos que integran la novela”.
Y surge la interrogante ¿De qué trata, en síntesis, la literatura? ¿De contar historias? O, por añadidura, ¿se trata de contarlas siguiendo estructuras lineales o rompiendo esquemas, proponiendo nuevas formas estructurales, nueva manera de decir las cosas?, porque probablemente no haya tema que no hubiera sido tratado, sin embargo es la forma lo que hará que una obra logre impactar.
Pero, ¿qué significa impactar? ¿Deberá quedarse la obra literaria en el mero show del impacto? Creemos que una obra no puede quedarse en la pomposa campaña publicitaria ni en la dulzura de la ceremonia de presentación, tiene que ir más allá, atrapar la atención del lector, atraer el interés del lector para continuar la lectura hasta llegar al final y tiene que decir algo y dejar, más que un “mensaje” entre comillado, una huella, para empezar a abrir puertas para que las personas adictas y no adictas a la lectura conozcan que en Bolivia hay escritores y escritoras capaces de marcar nuevos hitos.
Tampoco se trata de pasar desapercibidos, de escribir para permanecer en un silencioso estante domiciliario. Se tratará pues, entonces, de contar historias de manera creativa, original y personal, de revolucionar la vida con palabras, de hacer mella en la vanguardia del siglo 21.
Es sabido que el siglo veinte ha posibilitado el despuntar de las mujeres, ellas han roto esquemas y han iniciado y desarrollado la liberación femenina. Es así que durante los primeros años del siglo 21 las escritoras estamos imponiendo un nuevo estado de las cosas, podemos citar entre las más lúcidas y exitosas a las ganadoras del Premio Nobel, Jelinek, Lessing, Muller, Alice Munro, entre otras.
En este entendido, me referiré a un fragmento de lecturas cosechadas en las dos últimas ferias del libro de Santa Cruz, con literatura escrita por mujeres en Bolivia, sintetizada en un ensayo publicado el año anterior en la revista Temas:
Esbozo de lecturas recientes
Cuando el poeta Clider Jhon me preguntó si había leído Bajo el volcán de Malcom Lowry o La conjura de los necios de John Kennedy Toole: -“No me interesan novelas de hombres, ya leí lo suficiente, ahora leo solo a mujeres” -le dije-. Me explico, le respondí que por ahora perdí la motivación de leer lo que escriben los hombres, que mucho ya los hemos leído y que es el turno de interesarnos por las mujeres. Lo mismo le repito al asiduo lector y artista plástico, Carlos Rimassa.

“En realidad, toda escritura, masculina o femenina, encuentra su punto de partida en el Cuerpo, así, con mayúsculas. Cuerpo Gestante: Creador. De hecho, me atrevo a afirmar, la escritura, que es un dar a luz, un proceso de gestación, como todo arte, única vía mediante a la cual el varón puede acceder a una experiencia semejante al parto, emotiva y afectivamente, al menos… físicamente, en casos extremos, que los hay. La experiencia de la creación es, entonces, femenina, próxima a la biología de la mujer”, señala la crítica de Helene Cixous, los teóricos, de entrada, reniegan de su individualidad, la anulan, la dejan en prenda. Y eso me alienta a leerla más, a buscarla sedienta, a llevarla a casa junto a mis musas inspiratrices.

Son muchas las escritoras invitadas, pero pocas las que se dejan leer; cada una de ellas carga un mundo extenso e intenso que brota de su vida y de su mente. Experiencias diversas, ideas que revolucionan el estado de las cosas. Entre las musas “inspiratrices” que viven permanentemente conmigo están Virginia Woolf, Adela Zamudio, Simone de Beauvoir, Marguerite Duras, Esther Vilar, Virginia Estenssoro, Marguerite Yourcenar, Elfriede Jelinek, Herta Muller, Doris Lessing, A.M. Homes, entre otras.
Las invitadas (lecturas de 2014)
1. Jessica Saavedra, en Universos paralelos, cuentos, Ed. Torre de papel: 2012
2. Blanca Elena Paz, Onir, cuentos, Sello La mancha: 2009
3. Rosario Arzabe, El lado oscuro de mi luna, poesía, La mancha: 2006
4. Paola Senseve, Soy dios, poesía, Sello La mancha: 2012
5. Fabiola Morales, La región prohibida, cuentos, Ed. Nuevo milenio: 2012
6. Paula López, Praga, novela, Sello La mancha: 2012
7. Gigia Talarico, La sonrisa cortada, La mancha: 2008
8. Gaby Vallejo, De toros y rosas, ensayo, Cochabamba: 2001
9. Blanca Garnica, Alfileres y alfiles, poesía, Plural Editores: 2012

Este año suman en mi mesa H.M. Harrison (autora de la Mujer de un solo hombre), la poeta recientemente incluida en la antología internacional publicada por la editorial española Visor, Patricia Gutiérrez Paz, y la biehadada y talentosa Kassandra Barbery Knaudt. Bienvenida Kassandra a este universo narrativo intenso de palabra de mujeres escritoras, mujeres autónomas, mujeres que abrimos ventanas desde nuestro interior hacia el infinito.
ROSSE MARIE CABALLERO, JUNIO DE 2015

Encuentro con Liliana Díaz Mindurry y Umbral Literario de Buenos Aires en Café La Poesía de San Telmo

Preámbulo

Eran las seis en punto del 6 de septiembre de dos mil dieciséis, y mi hija aún no llegaba, aunque no quedamos que llegara a las seis, pero se suponía que debía de estar a esa hora, porque si algo conocía de mi salida es que yo tenía cita a las seis treinta en el Café, y estaba al tanto de mi debilidad por la puntualidad. Así que miré a través de la ventana hacia la calle Estados Unidos al 900, la calle cercada, donde la gente transitaba presurosa por las estrechas aceras, debido a la calzada derruida para próximo cambio de losetas. Llovía en las afueras mientras en la cornisa se detenía un mosquito en el momento preciso en que se abrió la puerta. Con la lluvia entre sus cabellos, entró mi hija en el departamento, colosal. Se me iluminó el aura y me calcé las botas para salir.

Por las calles de San Telmo la llovizna persistía. Aun así, no llevé paraguas, porque a veces los paraguas estorban, y preferí dejarlos en casa para no estar al pendiente. Caminé hacia la webera, allí imprimí los poemas para mi primera lectura en Buenos Aires, esperando sumergirme en la magia que significan las tertulias literarias, las palabras, las voces, los ecos, las imágenes y me dirigí al Café. Esta era una cita ineludible con la poesía, porque miren ustedes, si parecía una ironía: una cita con la poesía en el Café La Poesía.

Me acerqué al lugar, primero erré al intentar abrir la puerta principal, alguien me indicó que debía empujar con fuerza. Ingresé y el garzón me señaló una mesa, a punto de sentarme pregunté por el evento de poesía, “arriba”, me señaló el joven, “por las escaleras”; subí y allá me recibió una bonita mujer de rosa, una radiante y amable dama, que sin conocerme me regaló una sonrisa y me saludó con un beso argentino. Es que así, igual que ella, en mi país los poetas somos todos hermanos y nos recibimos aun sin conocernos a besos. Más tarde supe que se llama María Rodríguez, Marita, y era parte del grupo de coordinadores de aquella reunión. Ingresé en el salón y me dirigí a la testera donde pregunté por Osvaldo Víctor Fernández, y me presenté con nombre y apellido; con la amabilidad que solo los artistas dan en todo el hemisferio, me recibió e invitó a ubicarme en una mesa. Las mesas, todas, estaban ocupadas, pero habían dos en particular, lado a lado; una de ellas, junto a la puerta de ingreso con dos sillas libres y dos sillas ocupadas; la otra mesa, a la derecha de la anterior, tenía dos sillas ocupadas y un espacio vacío como para acomodar otra silla. Intuitivamente me dirigí a la primera, la que estaba junto a la puerta, saludé tímidamente y pregunté a los ocupantes si podía sentarme en la silla vacía, claro, no era pertinente abundar en saludos, porque cuando alguien va por primera vez a un evento poético en un país extranjero no va con previo conocimiento de rostros, a lo mucho conocemos nombres, incluso quizá en el mejor de los casos títulos de algunas de sus obras. Una dama de pelo largo, lacio y rubio, que ocupaba la mesa junto a un señor de pelo cano me hizo una seña para disponer de la silla, y el señor (después supe que se trataba de don Germán Cáceres), me dijo “claro que sí”. En esa confusión de no saber si sentarme o retirar la silla para llevarla hasta la otra mesa, la mesa de la derecha, instintivamente me senté, pero al sentir que el espacio que separaba esa particular silla de otras sillas de delante era bastante estrecho, decidí llevar la silla hasta la mesa de la derecha, donde conocí a dos personas extraordinarias.

La invitación

Esta es la invitación para la reunión, que llegó por Facebook: EL “GRUPO UMBRAL LITERARIO SAN TELMO” INVITA A LA 7ª REUNIÓN DE SU CICLO ANUAL A REALIZARSE EL MARTES 6 DE SEPTIEMBRE DE 18.30 A 20.30 HS EN EL CAFÉ “LA POESÍA”, SITO EN CHILE Y BOLÍVAR, 1º PISO, CABA.
EN ESTA OCASIÓN NOS ACOMPAÑARÁN LOS NOTABLES POETAS:
LILIANA DIAZ MINDURRY
GERMÁN CÁCERES
NORBERTO BARLEAND
LUEGO: MICRÓFONO ABIERTO Y SORTEO DE LIBROS
LOS ESPERAMOS!!!!!
Y TODOS LOS PRIMEROS MARTES DE CADA MES CON LA PRESENCIA DE ESCRITORES, PRESENTACIONES DE LIBROS Y LA MEJOR DISPOSICIÓN PARA COMPARTIR LA MAGIA DE LA PALABRA Y LA AMISTAD.
COORDINAN LOS ESCRITORES:
MARITA RODRIGUEZ CAZAUX
DAVID ANTONIO SORBILLE
OSVALDO VÍCTOR FERNÁNDEZ
ENTRADA LIBRE Invita Tahiel Ediciones – Libros Tahiel (Fuente: Grupo Umbral Literario) (Ver foto)

El programa

El programa, según figuraba en boletines que distribuyeron los anfitriones contenía breves biografías de seis autores: LILIANA DIAZ MINDURRY, GERMÁN CÁCERES, NORBERTO BARLEAND, MARITA RODRIGUEZ CAZAUX, DAVID ANTONIO SORBILLE y OSVALDO VÍCTOR FERNÁNDEZ. La lectura de las reseñas biográficas resultaba exquisita; sin embargo, y al mismo tiempo, algo intimidante, por lo magnífica, para quienes no gozábamos de una tan favorecida carrera literaria.

Por fin, a eso de las 19.00 comenzó el evento. Desde la testera, el poeta del comité de Coordinación y anfitrión, David Sorbille, empezó mencionando el nombre, la obra y los premios obtenidos de la primera participante, se trataba de Liliana Díaz Mindurry. Aún no sabía cuál de la personas del auditorio sería Liliana, pero su breve reseña biográfica me deslumbró. Terminada la lectura de la reseña, de campera azul pastel, pantalones y botas que hacían juego con el ambiente, la dama de pelo largo, lacio y rubio, que estaba sentada a la mesa junto a la puerta, pasó al frente y lo primero que hizo fue preguntar qué querríamos que nos leyera, si cuento o poesía; el público respondió con un fuerte: “ambos, cuento y poesía”. Entonces, ella comenzó a leer un cuento, no logré escuchar el título, pero sí capté la voz narrativa, y mientras ella leía yo me sorprendía, tanto por la fuerza de su narración como por la anécdota de la silla.
Le tomé dos fotos y logré anotar algunas frases en mi wazap: “Guardia”, “Isabel de Guardia” “Llega el gris, el espacio sin borde”, “le ha llegado el gris, y le pongo cinzano en la boca”, “que el gris se ha vuelto rojo”… “ha matado a María de la Cruz Leiva, la del pelo”, “bosquecito.” Fue tan intensa aquella forma de narrar que puse el grabador cuando la historia ya estaba por terminar, el click del grabador se detuvo y un minuto después la magia que estaba sucediendo en ese momento en la imaginación de los oyentes, fue interrumpida por el final del cuento, dejando en shock a los presentes, apenas mitigado por los aplausos. Al escuchar el final del cuento, me invadió otra sensación, quedé absorta entre una misteriosa luz grisácea y la ¡espeluznante frialdad y belleza del horror, al narrar!

Poemas

Liliana Díaz Mandurry leyó también dos poemas, “Dos en hielo” y otro que no pude registrar porque divagaba impactada por la fuerza de sus letras. A Liliana y a muchos autores no tuve el gusto de saludar aun estando tan cerca, y tampoco pude hacer ninguna pregunta aunque desde la testera indicaban que hiciéramos preguntas, y quise pero no pude, y quise acercarme pero no pude, hasta que Liliana se levantó de la mesa y tras una corta señal de despedida se fue.
Y me quedé con la pregunta que más tarde, gracias a la tecnología y a la existencia de Facebook se la hice y tuvo la gentileza de responderme. El cuento se titula Intermedio. Aquí los datos que María Rodriguez aportó:
Liliana Díaz Mindurry, una escritora de calidad superior. Ha sido un placer tenerla cercana y leyendo fragmentos de su obra en la reunión de setiembre en el Umbral Literario San Telmo. Para los amigos que preguntaron sobre la obra leída: Liliana leyó el cuento “Intermedio”, del libro de cuentos “Último Tango en Malos Ayres”, por Libros del Zahir en 1998 y reeditado por Editorial Ruinas Circulares en 2008. Y como dato para los interesados en obtener el libro: Patricia Bence Castilla, editora de Editorial Ruinas Circulares, quizá tenga poquitos ejemplares para la venta.
Los días siguientes leí bastante sobre Liliana y encontré, entre varios elogios, un breve comentario de Gregoria Gutiérrez, quien señala que “Cierto es que la poesía y la escritura en general de Liliana Díaz Mindurry, es para mí como un prisma lleno de aristas y luces que me producen una especial afinidad”.

Un Solo de canto a mil voces

Volviendo a la reunión, después de Liliana participaron los eximios invitados arriba nombrados, y las y los poetas a micrófono abierto, conjugando en un Solo de canto a mil voces, sensaciones, poemas y cuentos, imperecederos en el recuerdo. Diversos estilos y escritos, cada cual esencial y decidor, de gran calidad estructural y temática que nos transportaban entre el embeleso y el dolor. Finalmente, con gran entusiasmo se realizó un sorteo de libros donde todos los presentes se adjudicaron al menos un libro, y para cerrar con broche de oro, se compartió fotografías que (quizá, pálidamente) reflejan lo vivido en aquel precioso rincón del Café Bar La Poesía de San Telmo, en Buenos Aires.

Epílogo

Esta es, aunque incompleta, una reseña de mi primera impresión sobre la séptima reunión del Grupo Umbral Literario, de la que fui partícipe, y sobre la lectura de Liliana Díaz Mindurry, autora extraordinaria. Todos los autores impactaron con mundos propios, su voz y su estilo. Estamos seguros nos esperan emociones y descubrimientos por desmenuzar en la literatura argentina en general y en las letras de las y los poetas presentes en particular. Resalto que dentro los cánones de literatura escrita por mujeres, al menos en mi país, poco se habla de esta gran escritora latinoamericana, que muy bien representa a la Argentina. Me despido con la certeza de que “Necesitaré un tiempo precioso e infinito para dedicarlo a leer, entender, analizar, comprender, deleitarme, llorar con la obra de Liliana Díaz Mindurry. Una autora que encontré sin buscarla precisamente, aunque sí, buscándola, y tuve la suerte de encontrarla”.

Rossemarie Caballero Vega
Autora boliviana, residente en Buenos Aires.
CABA, 06 de septiembre de 2016
Enlaces:

https://www.facebook.com/liliana.di…

Posted by Rosse Marie Caballero on Saturday, September 10, 2016

eL hilo de plata de aRiadna

“Yo vi a una mujer que no recordaba bien, cara conocida que se me acercó”, dijo el Presidente Evo Morales.
Antes de los Carnavales del presente, a 10 años de Gobierno del MAS, se desató la hebra del hilo de plata del Mito de Ariadna que iluminará el camino hasta llegar al final del laberinto. El anhelado Proceso de Cambio parece haberse desportillado, dejando entrever negociados y delitos y poniendo en duda la “revolución democrática y cultural” . Desde la aparente falsedad del Primer mandatario que escondió a su hijo, quien supuestamente murió en el anonimato: “A la Gabriela Zapata la conocí en 2005, es verdad que fue mi pareja por dos o tres años, en 2007 tuvimos un bebé y lamentablemente por nuestra mala suerte ha fallecido”, señalaba Morales; pasando por el cinismo del segundo hombre que, después de ostentar un falaz título profesional, muy suelto de cuerpo dice que no concluyó sus estudios en la UNAM por venir a preparar la lucha armada en Bolivia, hasta la ceguera de la población que todavía apoya a los pseudo intelectuales de lo indígena-originaria que viven con maneras copiadas de la burguesía.

El Presidente del Estado, ante tanta evidencia hecha pública por la prensa y redes sociales, se sintió presionado por aceptar que la UIF (Unidad de Investigación Financiera) investigue a la Sra. Gabriela Zapata Montaño(su expareja sentimental) por enriquecimiento ilícito. Cara conocida la vi y por eso me tomé fotos en el reciente 2015, aseguraba ante la opinión pública. Esta es la hebra que inició el conducto del hilo de plata a seguir, como Ariadna, la joven princesa que arriesgó su vida para reunirse secretamente con Teseo, le explicó con precisión cómo hacer para salir del laberinto, le entregó un ovillo de hilo y una pequeña espada.

Lo que seguidamente queda por hacer es instruir la investigación por indicios de Falsedad material e ideológica, y otros, al Vicepresidente (su mejor secretario y confidente).

Así como llegó el día en que el rey Minos II ordenó que las víctimas fueran conducidas al laberinto, llegó la instructiva (aun de manera verbal) del Presidente ” Si hay que investigar el tema de la riqueza que tiene (Gabriela Zapata) ahí está la Unidad de Investigación Financiera. Que investigue a quién sea”, afirmó la autoridad. Si bien era una tarea de sumo cuidado y cautela, no le fue muy difícil a Teseo exterminar al Minotauro. Luego, junto con sus compañeros, siguieron el hilo conductor, atravesando los distintos, oscuros, solitarios y aprehensivos corredores, creyendo que Álvaro era leal.

“Nunca he sentido ambición personal en él. Nunca lo he sentido con la ambición de sacarlo a Evo. Desde el primer año, por redes sociales, por panfleto, nos quisieron enfrentar. Yo recuerdo que la Silvia Lazarte, cuando era presidenta de la Constituyente, me dijo: “Hermano Evo, cuídate, el Álvaro nos va a sacar de presidente”. “Cállate”, le dije. Ahí me inventé que somos un toro blanco y un toro negro, y como yunta trabajamos por Bolivia”, decía de él Evo Morales.

¡Finalmente ante nuestros ojos: la luz que señaló la entrada!

Posted by Rosse Marie Caballero on Monday, February 15, 2016

Más allá de la censura: Reseña de la infamia después del Festival Literario Internacional Santa Cruz de las Letras

Más allá de la censura:
Reseña de la infamia después del Festival Literario Internacional Santa Cruz de las Letras

Por Rosse Marie Caballero Vega*

Cronología de los hechos
Durante los días 7 y 8 de noviembre de 2014, en Santa Cruz de la Sierra se realizaba el Festival Internacional de Las letras, mientras que, en Cochabamba, casi coincidentemente se presentaba la recta final de la 8° Feria Internacional del Libro, donde la suscrita presentó su novela y no pudo presenciar el Festival, pero fuentes de información fidedignas dieron a conocer los hechos que a continuación se describen: El Festival atraería a 17 autores internacionales y 22 nacionales, entre los cuales figuraban los escritores de origen cubano William Navarrete y Wendy Guerra. Escenas de El Deber anunciaba que el principal tema en este encuentro sería la narrativa, pero no fue así. A mi entender, el principal tema del encuentro fue el descrédito internacional hacia Bolivia.
En su columna de La Razón del 9 de octubre, el escritor Homero Carvalho afirma que la idea de traer a los mencionados participantes fue de una “hermosa pareja” allegada a la APAC. El comité de organización integrado por la directora del Centro de la Cultura Plurinacional Santa Cruz, el jefe de la unidad regional – Santa Cruz del Ministerio de Culturas y Turismo, el presidente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, la presidenta de la Cámara Departamental del Libro de Santa Cruz y la presidenta de la Asociación Pro Arte y Cultura (APAC), mediaron para la instalación de la escenografía con el propósito de “construir puentes para que escritores de diversos países de Iberoamérica y de Bolivia se encuentren en la capital cruceña con el propósito de compartir sus talentos, experiencias, miradas, saberes y oficios, tanto entre ellos como con el público en general”.
Lamentablemente, y por hilos misteriosos que el destino entreteje, sabe Dios con qué intenciones, no se imaginaron que aquellos puentes serían arrastrados por caudales de lodo llevándose consigo la reputación de la gestión cultural y del propio gobierno de Bolivia, gracias a que otra hermosa pareja de autores los lapidarían, una vez abandonadas las fronteras del país, por el hecho de haber sido objeto de una “preocupación porque se salía de la temática literaria” en la conferencia Cuba por dentro y por fuera. Un periodista boliviano de la ANP reprochó ese “supuesto” acto de censura como “un mal precedente que en un espacio cultural se presione, para que no se realice una actividad programada, por diferencias políticas con los expositores”. Al respecto, Carvalho aclaró en una entrevista de prensa: “Después de hablar con ellos les dijimos que la decisión de seguir adelante o no con la actividad era suya. Finalmente, prefirieron no hacerla”. A lo cual le sucedieron una serie de críticas a favor y en contra del Evento, a través de medios de prensa y redes sociales.
Una vez lejos del país, la pareja de invitados cubanos publicó en el Blog Habáname de El Mundo de España, su denuncia contra la ciudad de Percy Fernández: Santa Cruz de los miedos, titulaba el documento. ¿Se refería la pareja al viaje a las misiones jesuíticas y el probable miedo que pudieron sentir? Veamos. El documento señala: “A Bolivia llegamos. El viaje literario y cultural se convirtió en una novela de Milán Kundera con elementos de su compatriota Kafka salpicado de una especie de surrealismo vernáculo. Dejamos de ser los creadores de este evento para convertirnos en los defensores de la sanidad y la coherencia. Me pregunto si los coordinadores bolivianos habrán entendido que allí aún no existen las condiciones requeridas para llevar a cabo un evento de esta magnitud”. Pregunto: ¿Querían ellos una París, quizá? ¿O New York? ¿Por qué hablan de “condiciones requeridas”? ¿Les falló el hotel o la sede del Festival o la ciudad entera, o el país?
El programa del Festival contemplaba que Navarrete y Carvalho compartieran la mesa Profetas Fuera de su Tierra, junto a otros autores. Por su parte, Guerra se desenvolvería en otra mesa sobre Literatura y su Relación con las Artes Visuales. No queda claro en qué momento los escritores cubanos se sintieron ambos juntos y al mismo tiempo, censurados, y tampoco queda explícita la censura y el miedo provocados por “el gobierno de Evo Morales”, puesto que seguramente el presidente habría estado ocupado en sus obligaciones propias de un mandatario de estado.
Para matizar el panorama de la presente crónica, agregamos una otra aclaración de un señor que transcribe un párrafo de los hechos: “La decisión no le gustó a Guerra, que en una breve declaración a EL DEBER, dijo que, lamentablemente, gente del Gobierno boliviano había pedido que su conferencia no se efectúe, pero no quiso dar más explicaciones y agregó que ya habrá la oportunidad de contar qué fue lo que pasó”. http://eju.tv/2014/11/carta-motivada-por-la-censura/#sthash.Yllnv521.dpuf.

Robando escenario
Poco se sabía de esos dos escritores en Bolivia, pero ya uno de ellos traía experiencias con el miedo, según se ve en su biografía: Miedo al frío, 2005. Así, ante la frase “ya habrá la oportunidad de contar qué fue lo que pasó”, declarada por Guerra, comenzamos a vislumbrar que la intención de los autores cubanos era aprovechar la oportunidad para salir a la palestra internacional, puesto que ellos mismos lo manifiestan en su testimonio de El Mundo: “Siendo cubanos vivimos en lugares diferentes. Wendy Guerra en Cuba, isla donde se le ningunea y simplemente no la dejan existir públicamente. William Navarrete en París desde hace 25 años, sin la posibilidad de publicar una línea en su país de origen”. ¡Eureka! La oportunidad y el escenario perfectos para cobrar notoriedad en un continente donde pocos los conocen, sin importar el daño que se ocasione a sus anfitriones. Sergio de la Zerda, comunicador del Diario Opinión, “en una nota muy sincera y objetiva, cuenta toda la verdad sobre el complot de los disidentes”, quienes “podían continuar y leer su ponencia aunque no fuera muy recomendable y tuviera un tinte político”.
Lo que antecede nos muestra que tal censura fue un argumento creado como ESCENARIO internacional para darse a conocer en este lado del mundo, porque incluso el escritor boliviano Paz Soldán, residente en el extranjero (y que también se vino emparejado), al aconsejar a Carvalho en una nota de prensa a “asumir la culpa en torno al burdo intento de censura a los escritores hablara de él y se echara por la borda todas las buenas cosas hechas por APAC durante el festival, como la impecable logística, el diálogo entre autores bolivianos y extranjeros, el excelente nivel de las mesas de discusión”, lo pone en duda. Si el intento de censura fue burdo ¿hubo o no hubo censura? ¿Qué significa un burdo intento? Si los autores fueron invitados en buena voluntad, porque no fue una invitación oficial, solo una decisión de amigos, ¿por qué involucran al gobierno? Como dice un comentario anónimo en Habáname: “¿Por qué darle escándalo y fama al lado del nombre de Evo Morales como si este estuviera interesado en el par de escritores?” (sic).
Hay quienes opinan que no se debe invitar a desconocidos para no llevarse sorpresas, pero toda sorpresa tiene su lado bueno. Ahora ya los conocemos, Navarrete nació en 1968 en Cuba, vive exiliado en París y tiene ciudadanía francesa. Es periodista, escritor de ensayos y novelas. Y Guerra es novelista y poetisa, nacida en Cuba y que bordea los 40 años. Entrevistó a Navarrete en París en 2011. Los autores lograron salir del anonimato difamando a la ciudad de Santa Cruz, que bien pudo tomar represalias como sucede con el caso de Oruro y Potosí, donde personas que ofenden e insultan a su capital están siendo procesadas por discriminación. Ello, por supuesto, no sucedió en este caso, porque el carisma de los ciudadanos cruceños es diferente y andan preocupados en diversos asuntos quizá de mayor trascendencia, de alguna manera acostumbrados, aunque parezca surrealista, a cierto grado de violencia verbal, auditiva y visual.
No es casual que la presente nota intitule Más allá de la censura; no pretendo esclarecer el hecho en sí, sino rescatar lo que sobrevino; tampoco justificar ni al gobierno, que tiene sus particularidades, ni a los organizadores, que reconocieron que se equivocaron al no leer el documento Cuba por dentro y por fuera con antelación. Quiero resaltar un aprendizaje, en sentido de que no todo acontecimiento pomposo es lo mejor. Que una palabra o frase mal empleada puede dañar a muchas personas y a todo un conglomerado social. Así ocurrió con la historia que se desencadenó en Santa Cruz después del Festival de las Letras, y que “parece un libreto para teatro de títeres”, según se lee en la red social del Facebook.

La Catarsis
Catarsis viene del griego y es una palabra descrita en la definición de tragedia en la Poética de Aristóteles como purificación emocional, corporal, mental y espiritual. Mediante la experiencia de la compasión y el miedo (eleos y phobos), los espectadores de la tragedia experimentarían la purificación del alma de esas pasiones. En la actualidad, catarsis se emplea para nombrar al cambio que experimenta una persona después de vivir un hecho traumático (Wikipedia).
Quizá el Festival Literario Internacional Santa Cruz de las Letras 2014 haya sido el “más importante en Bolivia, pues nunca antes se convocó a tantos narradores de Iberoamérica”, pero también fue la experiencia literaria más dolorosa que se tenga noticia. Heridas han quedado entre poetas, escritores, gestores y público en general, divididos en bandos de guerra. Si Wendy Guerra quería eso, pues lo logró. Y, como a río revuelto ganancia de pescadores, ellos intentaron desacreditar a las personas valiéndose de una serie de intrigas.
No pasó inadvertido el hecho donde se acusa deliberadamente al presidente de la fundación cultural del BCB, siendo que este manifestara que en el Festival “se trata de reflexionar sobre la idea de que la literatura es un encuentro entre el ser humano, su interioridad, la realidad y el cosmos. Cuando un escritor termina una obra, algo de la humanidad queda impresa en ella, y por eso es necesario no solamente leerla, sino también reunir a los escritores para que nos cuenten su relación entre la palabra escrita y sus universos creativos”.
Tampoco descansan lectores y críticos en las redes sociales respecto a la hiperbólica pose asumida por la pareja de escritores al hacerse víctimas de la política de Evo: “que vergüenza, de que tiene miedo evo morales????????? por que sensurar a unos disque escritors????, considerar escritores o no, es pribilegio de los lectores no del gobierno” (sic)
Mucho es lo que hemos perdido los bolivianos con ese desliz de gestión, fuera de que haya o no sido un acto de censura; las ramificaciones del problema han atrapado a más de uno entre sus garras. Recientemente, un grupo de poetas ofendidos o agraviados por algunas desafortunadas declaraciones del antes nombrado, han lanzado un manifiesto donde señalan: “El encuentro terminó de la forma más polémica salpicado de todo tipo de conjeturas, embates y reparos que tuvo que sortear su mentor, el funcionario Homero Carvalho. Obviamente este hecho desencadenó que el POETA Luis Andrade se manifieste pidiendo en forma pública explicaciones sobre lo sucedido en este encuentro entre narradores de distintos países y por el hecho de opinar, el Sr. Homero Carvalho lo descalificó de un empellón, expresando que es un ser despreciable.”
Ante el manifiesto lanzado por Facebook, se han desenmascarado bajas pasiones que habían estado ocultas en el alma de los poetas que supuestamente representan a Santa Cruz en particular y a Bolivia en general. Insultos, desaprobaciones, calumnias, afrentas, celos, envidias, mezquindades, acusaciones, todo revuelto en un mar de confusión y tragedia.
Este es el costo gratuito de animarse a hacer gestión cultural en nuestro país, de intentar construir puentes. Siempre saldrán a flote las bajas pasiones. Unos se sentirán excluidos y resentidos, mientras que otros se creerán la camisa de Tarzán por haber sido incluidos en las listas, aunque se trate de desconocidos o de parejas privilegiadas. Nadie imaginó que los gestores resultarían víctimas de su propio festival. En principio, porque se aceptó sugerencias de una hermosa pareja sin haber seleccionado previamente los textos de las conferencias; segundo, por querer contentar a todos, incluida la pareja de “divos bolivianos” que vive en el exterior, y, finalmente, por tratar de defenderse del dedo acusador.
Llovieron críticas internacionales, una tormenta infestada de noticias en cierta manera morbosas y descalificadoras; artículos, comentarios, manifiestos de escritores propios y ajenos, gente involucrada en la cultura y en la política, la mayoría en contra del “funcionario del BCB”; solo De la Zerda y Rocha Monrroy abrieron su pluma y dieron la cara para defender al afectado. ¿Dónde se ocultaron los miles de escritores que se decían amigos? ¿Sintieron miedo?
“(Un verdadero diálogo democrático donde hay réplica y dúplica se lo debe hacer con la mayor altura posible sin ofender y menoscabar a nadie)”, dicen los poetas en el manifiesto, pero a su vez se auto descalifican. Luis Feeney Carrasco nos refleja una acertada realidad del documento: “La forma en que Carvalho se refirió a Andrade fue innecesariamente torpe… y me parece que este artículo tiene la misma agresividad que se critica”.
Para concluir, deseo resaltar que lo acontecido no refleja el ser y hacer de todos los escritores bolivianos, ni siquiera del presidente de la fundación BCB, quien reconoce que su reacción fue una torpeza, y producto de la tensión de los días. Al respecto, el poeta Andrade, con base en los acontecimientos desatados, reflexiona como sigue: “Creo que este cuadro es parte de un escenario, que se diría universal, donde se advierte una crisis de valores, en este caso estéticos y éticos, el cual toma matices más graves y deprimentes en países como el nuestro, donde precisamente es notable un perfil muy bajo en cuanto a cultura literaria y general, y cultivo espiritual y ético en nuestros escritores. Más aún, me atrevo a pensar que estos hechos han sido sólo el resultado de una tensión ya preexistente que no se manifestaba, y que fue el facebook que hizo de detonante; pues, es muy fácil decir “lo que a uno le da la gana” escudado cobardemente en la distancia o el seudonimato que permiten las redes sociales”.
Somos un país emergente. Tenemos debilidades pero mayores anhelos y sueños de engrandecer y hacer conocer nuestra literatura, porque vivimos una etapa de cambios, no solo político sociales, sino epistemológicos y culturales. En este sentido, los hombres y mujeres audaces que se animan a crear desafíos, corren el riesgo de ser cuestionados y vilipendiados por marcar hitos y realizar utopías. Incluso, mi persona, como autora, asume el riesgo de que el presente análisis genere polémica y diatriba. Con valentía, y en defensa de lo que creo, escribo y cierro el presente artículo de prensa.
“El dolor no es más que el fracaso de una forma de amor y una antesala a otra forma de amar”. RMC

*La autora es escritora independiente.