Taller: Proyecto Pizarnik

Las poetas Raquel Graciela Fernández y Marina Cavalletti, de Avellaneda, Buenos Aires, Argentina, están pasando un taller virtual sobre la escritura de la legendaria Alejandra Pizarnik

Hoy, sábado 5 de junio, se realiza la segunda sesión cuando la primera fue en mayo.

La poesía es un destino, dice Pizarnik en una entrevista que le hicieron junto a otras intelectuales de la época.

Por el hecho de ser mujer, ¿ha encontrado impedimentos en su carrera? ¿Ha tenido que luchar? ¿Contra qué y contra quién?

La poesía no es una carrera; es un destino.

Aunque ser mujer no me impide escribir, creo que vale la pena partir de una lucidez exasperada. De este modo, afirmo que haber nacido mujer es una desgracia, como lo es ser judío, ser pobre, ser negro, ser homosexual, ser poeta, ser argentino, etc. Claro es que lo importante es aquello que hacemos con nuestras desgracias. (Alejandra Pizarnik).

 Reflexión con mirada poética sobre la poesía de Pizarnik

"Las voces, la espera, las imágenes de Alejandra Pizarnik reviven en cada verso el horror de lo humano. Rupturas, palabras mutiladas entre las lilas y pequeños soles negros dan brincos en los oídos, en los ojos, en el recuerdo".
                                                   Rossemarie Caballero Vega
  

En esta nueva sesión leeremos textos propios inspirados en particularidades de Pizarnik. Aprenderemos sobre la literatura de la escritora argentina, desaparecida en los 70 por un suicidio por sobredosis.

Pronto, como objetivo del Taller se publicará un e-book, con los textos de las poetas participantes. Hay que esperar!!

Nombre completo: Flora Alejandra Pizarnik
Nacimiento: 29 de abril de 1936 · Avellaneda, Argentina
Fallecimiento: 25 de septiembre de 1972 (36 años) · Buenos Aires, Argentina
Causa de la muerte: Suicidio mediante sobredosis
Residencia: Buenos Aires
Nacionalidad: Argentina

mayo-junio de 2021

Una sombra sobre las alas y otros poemas de Rosario Quiroga

La poeta cochabambina comparte sus poemas con nuestros lectores

SIN ANGELUS EN EL ALBA

¿Qué significa
Partir  con el último  grillo de la noche?
¿Qué significa la penúltima hora?

Desde aquí
desde  esta  ventana  
se siente el sonido del viento como evidencia
del tiempo que transcurre

Vaho adherido a la epidermis
nocturno musgo 
que de tanto en tanto
se pega a la mirada.

Han encanecido los caminos
y nadie responde 
por qué la sonrisa ha anclado tras la muerte del jazmín

En cada esquina inevitable
el miedo es presencia
y
ahí  sigilosas sombras  cruzan signos entre ellas
cambiando voces
ante el oído ausente de la loza
donde yacen frutos prematuros

Partir en las horas
que mueren
con el último grillo de la noche
en caída silente 
como parten las hojas de los árboles.

Sin embargo
será el día del grito
-lejano de las lágrimas-
que bucearé  en el escombro 
para recobrar del fondo  la sonrisa del pétalo
y entonces…galopará la piel
desafiando secretos 
al borde del alba. 

POLVO O REDENCIÓN

Se detiene el polvo en los objetos
allí
postrado
entristecido
describe el tiempo que los habita

La luz aletea alrededor de la casa
toca los ventanales
no sólo abriéndome los ojos
sino
empujándome la espalda
a ciegas
sin senda ni ruta conocida

Mis manos
con su entusiasmo de juego infantil 
se acercan al olor 
de las primeras  madreselvas 
aquellas
que hicieron prisioneros los  fantasmas
en el alba del l telar

El camino ya envejecido
retorna  a la pila bautismal
donde
el altar o la tumba
no descansan con sus brazos abiertos

Ya no siembra granos
el viento
ni protesta el cuerpo vencido
tendido
sobre la mansa oración

¿Quiénes  sonreirán
Al terminar la jornada?

Pero
llueve aún sobre la loza
que pisa el transeúnte
con su llaga y la sábana vencida
con su historia
y
la noche a su costado

Sobre el bastidor cotidiano
se bordan sin  remordimiento
las letras del destino

En esta vigilia
los ojos quisieran refrescar su amor
en cualquier fuente
de dadivosa quietud

En tanto 
mi piel calce
la sandalia insomne
el alba  habrá ganado
otro signo.

UNA SOMBRA SOBRE LAS ALAS

Me asomo a la ventana
Y
este momento ya no es mío

Afuera  ya no es mi amado patio lo que veo
aquel que callaba mis  pequeñas cosas tristes
aquel primer y último testigo
del calor de mi cuerpo

Mis sentidos tocan  otro paisaje

Siento
el ansia de sed
como cuando sonaban los goznes del amor
pero ahora
el almanaque ha quedado en blanco
y la llave del alfabeto
está lejos
del lenguaje que humedece las palabras

¿Son alas
las que golpean  el aire?
¿ recuerdos?
¿ quizá nostalgia?

Una paloma con el pico vacío
vuelve al palomar

Con  son reposado 
se mueven sus alas
en la ruta desnuda de signos

¡Ay, paloma!
ya note mueves como antes  
te pesa el temblor debajo de tu pies

Vuelves  al palomar
desde la  antes bullanguera plaza
ahora mustia
donde los pies tantean su camino
sin encontrar
huella a seguir
mientras la vida se avecina con la nada.

La autora Rosario Quiroga de Urquieta

Nació en  Cochabamba. Publicó los poemarios Del camino y su sombra (1990); Aquí la grieta (1998); La memoria del vientre (2007); Para ese miedo que crece con el alba (1987)  y Detrás de tus pisadas (1987) fueron premiados en  Buenos Aires, Argentina en el concurso Hermandad Poética Latinoamericana y América poética en pie.

La dialéctica herida en la poética de Antonio “Soldado” Terán

El poeta cochabambino nos abrió las puertas de su casa y nos obsequió con algunos poemas de su libro A fugitivas sombras doy abrazos (2018)

Antonio, apodado Soldado, Terán, en su domicilio de Cochabamba, 2021
Insilio (1a p.) del libro A fugitivas sombras doy abrazos (2018)
Insilio (2a p.) del libro A fugitivas sombras doy abrazos (2018)

réquiem

no saciada la sed ni colmado el anhelo
la mirada no sonríe a la luz
sino a la inmóvil  palidez y  la locura

sobre mi corazón
su mano yerta es una flor sin alas
la estrella de sus pasos en el pozo sombrío
es el nombre de los huérfanos
la triste aureola de los que no han nacido
la herida de las manos comadronas
es el nombre de nadie
cuando un sol de violencia carmesí
hila una tumba gris
con los colores de la arcilla

a su martirio acuden el macilento día
y la consabida oscuridad de la tierra
el ángelus se enturbia
en el largo camino galopan los adioses

ella cabe ahora en la ceniza de otro cuerpo
los tigres de su sangre son tan solo un destello
en la memoria de una ostra

libre ya de sus líquenes traidores
de sus briosas crines de animal amoroso
se ha derrumbado en una lágrima

quién será su verdugo donde vaya
quién el látigo 
que macule el puro ser de su hermosura?

vano réquiem el poema
El poeta, una noche del pasado marzo en el umbral de su vivienda en condominio Bella Vista, que habita junto a su esposa Carmiña.
Agonía (1a p.) del libro A fugitivas sombras doy abrazos (2018)
Agonía (2a p.) del libro A fugitivas sombras doy abrazos (2018)

biografía

también aquí hay uno confinado en su aldea
que dibuja poemas sobre las piedras fúnebres
y sangra por las noches esa ardiente batalla

uno que ante la esfinge se ha negado a morir

y aunque las imágenes de mujer o de niño
no canten ya entre la niebla
ni sollozo alguno lo despierte en la noche
aunque las palabras con que ardía 
el incienso del amor hayan perdido
sus aromados lazos
mira la hoja al viento tan triste de la hoguera
José Antonio “Soldado” Terán Cabero (Cochabamba, 1932)
El poeta Antonio Terán con tres admiradoras, Las Tres Marías, escritoras cochabambinas, 2021

José Antonio Terán Cabero nació en Cochabamba, Bolivia en 1932

Es licenciado en Ciencias jurídicas, políticas y sociales por la Universidad Mayor de San Simón. Tiene varios trabajos de investigación en el campo urbanístico y en temas de la ciencia y técnica administrativas. Fue director de la Casa de la Cultura y asesor administrativo y Oficial Mayor de la Alcaldía y del Concejo municipal de Cochabamba.  El año2003 le fue otorgado el Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal con el libro Boca abajo y murciélago

Poemarios

Puerto imposible (1963)

Negarse a morir (1979)

De aquel umbral sediento (1998)

Ahora que es entonces (1993)

Bajo el ala del sombrero (1989)

Boca abajo y murciélago (2003)

Poemas reunidos (2013)

A fugitivas sombras doy abrazos (2018)

A fugitivas sombras doy abrazos. Santa Cruz, 2018

La poesía primorosa de Adrianne Tardío

La poeta cochabambina borda con primor cada palabra de su libro Cajón de costurera

Rebecca

En el albor te trajeron las huestes de los mares
Candorosa, frágil y angélica tus mejillas bermellón.
Tornasola el torrente en tus venas, tras el epitelio claro de tu piel
                                                     -ángel mío-
Argenta el sol la urdimbre de tus cabellos,
Filamentos liados con briznas de  arijos dorados,
Que llevan en su entorno de violetas silvestres su aroma
Para ornar la palidez de tu rostro tan bello.
Mi amada, niña, mi ángel…

Anclaje

Esa luz que seduce a mi tristeza,
tenue, cálida se cuela en mi piel
pero no me importa,
ya no sabe a nada.

Me arrullo quejumbrosa
en algún nido de sombras,
en su frio me cobijo y huyo
de la vida que no se detiene.
¡Qué indolente circula por la ventana!
La dejo que me atisbe sin recelo.
La vida ya no es vida.

Me quedo, me sostengo
en esta resonancia de tristezas
con esta suma de antónimos,
en esta opacidad
y sujetando mis tobillos
la carlanga de la angustia
que me retiene, me ancla.
                  Me resisto.
                                   Me quedo.

Un poeta en el parque de Posadas, Misiones

Miguel Angel Ferreira, el poeta solitario del Teyu Cuare, nos comparte sus textos

Agrisado de miércoles de llovizna

La lengua en la punta
De la mesa
La intimidad es una cacería de fantasmas
Tener algo para decir
Paisajes imposibles
A descubrir, entre
multitudes alumbrar
Hacerse al margen,
Desde los bordes disparar
Líneas de fuga, evadir
La cadena del óxido cotidiano
Hacer señales de humo
En las memorias
Contra los males del Imperio
La irreverencia molesta a las máscaras
Con sonrisas de Mefisto
Acaso las últimas señales de humo
Abran ventanas del ser oculto
Y todo sea marea de brazos
Entre abrazos.


El parque Teyu Cuare, preferido del poeta en Posadas, un solitario atardecer de mayo de 2021

A Nadie

A nadie escribo
Para mis notas de papeles
En amarillo
Asomado al ventanal
Elaboro vuelos,
Destinos inciertos
Mensajes en botellas
Al mar
Escritos en andenes
Papeles sueltos con
Un nombre
Y esa llovizna que me da gotas
De cristal en el vidrio
Y esta mañana de domingo
Descorre su cortina
Con notas en piano
Llovizna y truenos
Más allá
Del
Mirto.

                                 Marcho día y noche
                                 Como un parque desolado.


Busco respuestas donde está la palabra
Desafío laberintos en busca de mí
Latidos desacompasados
Alertan las arterias
De un poema inconcluso
Sin rimas mis días de desatino
O destino sin saber
Desafinado bandoneón de tango
Con acordes de guitarra
Mis abandonos mis desatinos
Mis desvaríos de poeta
Enlazado al calor de una palabra
Subo escaleras imaginarias
En la búsqueda del mensaje 
Y un poema concluido.
Teyu Cuare, visto desde un montículo
El poeta participa en la antología Voces en cuarentena, de Tucumán, 2020.

Ítaca y Luminar de Blanca Wiethüchter

La emblemática escritora boliviana de raíces germanas, y su último poemario en vida, Ítaca (2000)

Poemas de Blanca Wiethuchter, Bolivia 1947
Dibujos de Alex Pelayo Ramos.

… Te espero Ulises,

Enamorada de los fuegos que arden bajo mi lámpara,

te espero.

Con una luz que deslumbra los cielos

con un canto que atrae todos los vientos, te espero.

(…)

Página 43, Ítaca (2000)
Blanca Wiethüchter, 1947
Página 41 del poemario Ítaca (2000)

Luminar, el poemario de edición póstuma por Ediciones El hombrecito sentado, 2005

Dime cuándo has pulsado el mundo con mano fuerte

para disponer como dispones

otro aire en el rumor de las horas

otro olor en el polen de la vida…

Luminar, 2005
Luminar, 2005

Blanca nació en La Paz, el 23 de septiembre de 1947. Estudió en el colegio alemán Mariscal Braun. Salió graduada en Crítica y Artes de la UMSA. Luego partió a París a la Sorbonne, donde sacó el doctorado en Literatura Hispanoamericana. Vivió en La Paz trasladándose luego a Cochabamba donde falleció en 2004.

Poesía de Daniel Brondo

El poeta argentino nos comparte dos poemas de su creación.

REGRESANDO A MÍ

Una sórdida plegaria de ayuda
se refleja en tus gastados zapatos.
Tus pupilas, sangrando nostalgias,
caminan y ríen en los charcos.
Sin esperar, llegó tu descendencia.
Sin esperar, lloraste de frío.
Vos y ese siniestro vaivén,
empujan un melancólico hastío.
Restos de vida, encarnados en siglos,
duermen en tu entraña carcomida.
Tus anhelos, ajados de angustias,
construyen un castillo sin salidas.
Duerme, egregio temblor que perduras.
Duerme, abrazado a la lluvia sin fin,
que los mágicos brazos del recuerdo
rodearán la muerte infante y sutil.

DEJAR LA VIDA

Y un día me cansé
No adiviné más las emociones del prójimo, no abrí más el alma al desconsolado.
Ya no espero más. Una llamada, un beso, una caricia, algunas tiernas palabras…
No. Ya no.
Me acerco lentamente a la estación terminal de trenes en La Plata. Como conductor de un tren eléctrico suburbano tuve el escalofriante privilegio de mirar a los ojos a las personas que desaparecían abruptamente bajo las ruedas de mi tren.
Rostros de súbito arrepentimiento, de resignación, de tristeza y también rostros de alivio como si estar ahí fuera la mejor alternativa de solución a sus problemas.
El canal de desagüe debajo de las vías no es muy profundo. Me voy a esconder ahí para esperar.
Di todo para el trabajo que me gustaba. Puse todo mi fuego para el cálido abrigo de las personas que lo necesitaban.
Un día me jubilaron tempranamente porque dijeron que ya no estaba anímica y mentalmente apto para seguir conduciendo una formación. El fuego se iba apagando. Sólo mis hijos traían leños para mantener las llamas.
Estoy vestido con ropa de trabajo azul llevando dos llaves francesas en mi mano izquierda. Podría bajar al canal sin despertar sospechas..
Creo que por respeto a mi colega que conduce la locomotora evitaré perturbar su mente viendo la cara de la víctima en los segundos previos. Me pondré de espaldas cuando llegue el tren.
Me vi envuelto en situaciones donde aparecía culpable. Es cierto las apariencias me condenaban ó no estaban a mi favor, pero nadie se tomó un tiempo para averiguar lo ocurrido. Ni siquiera me preguntaron. Fui culpable en muchas ocasiones sin poder demostrar lo contrario.
Muchas veces al brindar ese fuego abrigador del alma, sentí que las personas arrojaban las brasas sobre mí con absoluta maldad, hasta con desesperación, para mitigar así sus fracasos de alguna forma.
Y lo consiguieron. Me destruyeron.
Dejé la vida. Antes lo decía como una expresión. Ahora será verdad.
Está llegando el tren. Me voy a sentar al borde del canal, de espaldas a la locomotora. Será sólo un instante…
Fue un golpe seco y un grito. Cayó al canal con un corte en la cabeza. No parecía herido de gravedad.
Pero estaba muerto.
Debido a ese calambre en la pierna que me ataca frecuentemente no me pude levantar.
Vi un hombre joven calvo, vestido de azul que caía al canal con una herida en la cabeza, lo toqué, traté de sentir su pulso. Ya no tenía.
La locomotora se detuvo sobre el canal. Pude pasar por el costado del cuerpo y me arrastré hasta el otro extremo donde pude salir.
La gente se juntaba al lado de la locomotora mirando hacia abajo.
¿Esto habrá sido una señal? ¿Y si empiezo de nuevo? Tal vez pueda

Daniel Horacio Brondo
PEQUEÑA BIOGRAFÍA
Nací en la ciudad de Buenos Aires, en el barrio que fue escenario de varios cuentos de Borges: Palermo, un 1º de mayo de 1954. Tengo dos hijos y un nieto. En 1985 comencé a escribir historias… Varios años después  comencé a escribir poemas.
Y decidí exponer mis obras en talleres y concursos literarios.  Desde 1998 hasta ahora participo en concursos literarios. Obtuve reconocimientos  a mi labor literaria en Bolivia y Perú.También premios y publicaciones de mis trabajos en Argentina, Chile, Ecuador, Italia, Perú, Venezuela, Brasil, España, Estados Unidos y Kenya el año pasado, enriqueciéndome en todo momento con la amistad de muchas personas con las que hablamos el mismo idioma en  todos los encuentros, reuniones y tertulias... Y Tarija traspasó lo literario. Fue muy hermoso y especial para mí.
Todos son estímulos que me impulsan a seguir cada día en este fabuloso viaje de la palabra escrita y del conocimiento de nuevos hijos y hermanos.

Poesía de José Geraldo Neres

El poeta brasileño comparte sus poemas del libro Otros silencios

POESÍA TOTAL

Claudio Willer

Poeta, ensayista y traductor

¿Otros silencios?¿No serían antes los poemas de José Geraldo Neres otras palabras? El poeta nos dice que la lona del circo/ rasga la tempestad/de las sequías: para el sentido común, es la tempestad la que rasga la lona del circo. En vez de cantar, el zorzal  llora. En lugar del más previsible cuerpo serpenteado por el desierto, el desierto serpea/ el cuerpo ciego.  Y el sol mece la red, dislocando la habitual red que mece al sol. Invierte sentidos, subvierte relaciones de significación. Es algo semejante a la relación ante el espejo, en el cual el reflejo es el fiel invertido del objeto reflejado. Por eso, dice él, las palabras rasgan el espejo. Fuera de las veredas de la razón prosaica, sus imágenes surrealistas van al encuentro de nuevos sentidos: es el pintor, citándolo nuevamente, de un cuadro invisible; o más bien, hecho visible mediante el poema. La significación no queda destruida, sino renovada; la palabra, desgastada por el uso común, por la subordinación a la lógica instrumental, queda enriquecida y revitalizada.

(…)

José Geraldo Neres también viene destacando por su trabajo como gestor y difusor cultural, tanto en el movimento Palavreiros como en la administración cultural del municipio de Diadema. Es un poeta a tiempo completo. Su actitud es coherente en los dos planos, el de la creación personal y el de la gestión cultural. En ambos contribuye para airear y dinamizar la escena poética brasileña. La buena acogida de su poesia, repleta de premios literarios, participaciones en antologías, recopilaciones y ediciones artesanales que precedieron a la publicación de Otros silencios no sólo confirma la presencia de un poeta valioso: es el indicio de una renovación. (Fragmento del prólogo del libro Otros Silencios, 2009)

DESIERTO DE LOS PÁJAROS HÚMEDOS

I

el tiempo
navega
más allá del río
el tiempo
prisionero
el tiempo
más allá de la voluntad del agua
puerta parada
hombre hueco y sus relojes
nombre lanzado ciego
escondido en las raíces del agua
entierra su sombra
en las ramas de un arco iris
 
 
parado en la puerta
el tiempo

II

voz en el cortejo de puñales
sol ahogado en el peso y el dolor de los pájaros
su ojo
en la sangre del río
y en sus orillas con senos de plata lengua de serpiente
en el vuelo de la luna
y en la espera de agua 

IV

sentir el silencio de la desnudez
palabra acuática
en los ojos
el diluvio del arco iris
cuerpos líquidos
se deslizan a la deriva
aguas sin márgenes
ondas se entierran
en el lírico puñal
de las pequeñas muertes

V

los párpados excavan
un círculo
agarran el mar
mitad luz
mitad gran selva
en el horizonte
constelaciones de peces rápidos
en el altar de estrellas
un grito invisible
saetas sin lágrimas
el demonio en la sombra de un dios
barcos en el pulso de los manantiales
dos ríos enemigos
labios en forma de promesas

José Geraldo Neres

Pesquisador Independe de cultura afro-ameríndia en Macumbaria Poética – Arte ancestral

Poema de Ruth Ana López Calderón

Libros publicados:

DESDE LAS PROFUNDIDADES (2013) Black Diamond Editions (EEUU), SIN ÓBOLOS PARA CARONTE (2014) Editorial El País (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia), ITINERARIO DE UNA METAMORFOSIS (2016) MediaIsla Editores (EEUU). Actualmente, estoy dando los últimos retoques a mi cuarto libro, de próxima aparición.


Ruth Ana López Calderón, nacida en Sucre, Bolivia, el 10 de febrero de1968.
De profesión secretaria ejecutiva. Poeta de formación autodidacta.
Del libro: Desde las profundidades

AVATARES

La zozobra palpa el corazón

apabullado

enmarañado en celajes extraños

La cercanía distante, respirar casi el mismo aire,

caminar las mismas calles, sin que los pasos

lleguen al encuentro

hoy, el mismo viento que azota mi cara,

despeina tus cabellos

¡Oh!, los avatares de la ruta

y el laberinto en que estamos

sin darnos cuenta de que cuenta nos damos

del sarcasmo de las nubes

pone latidos enamorados al cuerpo

en el límite,

al cuerpo que cruza la frontera

entre ésta

y la otra vereda en la otra ciudad

de los túneles

¿cuándo florecerán las azucenas?

¿cuándo de tu boca un te quiero?

¿cuándo tu piel y la mía compartirán el lecho?

atroz, doliente en extremo

y casi burlesco ja, ja, ja…

poseídos del delirio

Lo siento, lo siento, olvidé que el amor es algo serio,

cuando llega a destiempo

cuando no quedan restos para vivirlo

cuando sólo llorarlo se puede

¿quién desata los nudos?

¿quién pone nubes rosas en el horizonte negro?

¿quién abriga huérfanas sandalias?

y la demencia anclada en la espera

golpea contra las paredes, ¡sí!, ¡sí!,

las paredes blancas, las paredes negras,

como tablero de damas antiguas

hacen eco en metálicas carcajadas

y devanan los algodones

los hacen polvo esparcido,

a nublar tus ojos

a mis ojos, llenarlos de cenizas,

ahítos de imágenes truchas

bailando sobre el iris calcinado por el frío

tus manos no tocarán las mías

tus labios no rozarán los míos

tu corazón, tu corazón

no latirá al compás que danza con la muerte

perdida en el limbo coherente de la locura

la oscuridad luminosa envuelve

tus huellas siguen su camino

las mías se detienen.