Mujer que no fuma

TEXTO EN CONTRACUBIERTA
Son aleccionadoras las palabras y la transparencia de esta autora al decirnos en su introducción que “sólo el que sabe leer cosas buenas puede leer cosas malas”. No deja de ser una realidad. Pero en el caso de Mujer que no fuma estamos ante una obra literaria donde se destaca el talento y la originalidad creadora de Rosse Marie Caballero, quien ha dado a luz estos maravillosos cuentos en fértiles quimeras y sutil rebeldía.
No es difícil percibir que en cada relato ha puesto el corazón. Sus arterias, abiertas a las realidades y a la mejor fantasía, son ríos de pasión que corren por cada página. Canto de pájaros silvestres desde las copas más altas en los árboles del Ñancahuazú histórico, donde aún le parece que reverdecen las pupilas de una legendaria guerrillera que nunca ha muerto en su imaginación.
Mujer que no fuma es su Cochabamba querida; son sus calles, sus parques y sus travesuras de niña. Y son toda la alegría y las tristezas de Bolivia, con sus ventanas cerradas a la brisa del mar, pero abiertas de par en par a la sensibilidad humana. Y son, al mismo tiempo, situaciones humanas universales, historias de terror, no el terror de una película del género, sí el terror de vidas estremecedoramente solitarias y desencontradas.
Gracias por este importante aporte a la literatura latinoamericana, y por el disfrute de su amena lectura, que nos deja en deuda de gratitud permanente con la autora.
Ernesto Díaz Rodríguez

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Poets and writers Gustavo Cárdenas and Jessica Saavedra, 2013
Poets and writers Gustavo Cárdenas and Jessica Saavedra, 2013

MUJER QUE NO FUMA, LLEGA A BUENOS AIRES EN JULIO 2018 DE LA MANO DEL AUTOR ERNESTO DIAZ RODRIGUEZ. AQUI VA EL CUENTO QUE DA TÍTULO AL LIBRO:

Mujer que no fuma
Por Rossemarie Caballero

Que barre que plancha. No toma café ni endulza con azúcar.
Mujer que vive una vida normal. Mujer que hace dieta y cuida lo que mete a la boca. Incluso cuida lo que sale de su boca.
Mujer que consume leche descremada, aceite light, avena de salvado, galletas de agua, jamón de pavo, pan negro.
Mujer que vive sola.
Que limpia y ordena. Dobla ropa y decora la casa.
Mujer que espera visita.
Mujer que enciende la luz, que apaga la luz. Mira televisión, enciende la hornilla, hornea un pastel para papá. Papá no viene.
No tiene novio. Ningún novio la vio en su juventud.
No tiene hijo. Ningún hombre la vio en su plenitud.
No tiene hermano. Papá no le presentó hermanos.
No tiene madre. Ella murió enferma por causa de papá.
Mujer que desempolva los muebles, lustra los pisos, alimenta a sus perros.
Riega las plantas, corta las flores para mamá. Mamá no viene. Mamá es apenas cenizas espolvoreadas al viento.
Mujer que tiene papá. Papá que bebe alcohol. Papá que tiene un hogar, hogar que hija no conoce, pero sabe que existe. Papá siempre tuvo hogar. Incluso antes que ella naciera. Mamá invadió el hogar de papá y quebró la unidad. Después no fue una esposa, fueron dos en disputa de papá. O quizá tres (con ella incluida).
A papá no le agrada que la hija quiera ser la mujer y se perfume. La hija es la hija y la mujer es la mujer, le dice. Ella no oye. Ella vive para papá. Ella ama a papá. Ella adora a papá. Ella cuida de papá cuando éste llega ebrio y llora su desdicha. Ella no llora. Ella no debe ni puede llorar. Ella es fuerte. Eso le dijo siempre mamá. Debes ser fuerte en esta vida para sobrevivir y construir un hogar.
El único hogar que ella conoce es el hogar que sabe que papá tiene lejos de ella. Allá, papá tiene hijos. Allá, papá tiene mujer. Allá, papá siente amor. Aquí no siente nada. Aquí sólo siente lástima por hija, como sintió lástima por mamá joven y desprotegida. Papá sintió lástima por mamá joven y desprotegida y la quiso proteger, engendrándole un hijo, en este caso, una hija. Y la abandonó (con hija incluida).
Mujer que no fuma, pero a veces insulta a papá. Papá no la oye. Papá está lejos, bebiendo, o quizá cenando en casa, con su familia. Pero papá vendrá, alguna noche, a recostarse a su lado y gemir y pedirle perdón. Y ella, le perdonará, como siempre, como cuando mamá le perdonó, un segundo antes de morir. Sólo que ella no muere todavía, no puede morir. El médico le ha dicho que se cuide, que debe vivir para cuidar al pobre alcohólico de papá.

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