LOS ESPEJOS DE FABIA#DiaDelPadre

Grupo Editorial Kipus
Ayer a las 7:32 ·

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Título: “LOS ESPEJOS DE FABIA”
Autor: Rosse Marie Caballero
Editorial: Grupo Editorial Kipus Categoria: NOVELA
SINOPSIS
En algún lugar del país o del mundo está una de las Fabia de Rosse Marie. La madre coraje, la hijastra, la hermana, la enamorada (…) “El amor es su error”, ondea en pancarta subjetiva en las páginas del Libro.

Los espejos de Fabia proyecta, al derecho y al revés, imágenes de las Fabias en toda su condición femenina. Vidas en degradé con predominio de grises y sombras, con un yo-narrador propio de novelas cortas, pero rica en modalidades de escritura, tono y tiempo combinando prosa, verso, expresiones y lenguaje de la moderna tecnología como el chat, las predicciones del tiempo, entre otros.

Rosse Marie Caballero tiene la pericia de un ave planeadora, capaz de cronometrar el tiempo y espacio en su retorno al pasado, como si volcara con paso lento y seguro las páginas de la historia, gran acierto entre las escritoras de pulso firme, porque a través de la escritura incisiva en la introspección de las Fabia denuncia y se mira, y mira a través de los cristales a las mujeres que todavía en el siglo XXI padecen las taras del pasado./HaydeeVargas

Transgresión y reflejo
Por Daniel Averanga Montiel
Transgresión. Esta (y no otra palabra) podría definir por completo la novela (y la obra en general) de R. M. Caballero. Y no me refiero al tipo de transgresión que destruye los límites entre paradigmas conocidos; no, absolutamente no. Me refiero a la transgresión que construye con el lenguaje del dolor el paradigma oculto que muchas veces el ser humano teme recorrer: ese mundo invisible que separa al hombre de la mujer y a la mujer del mundo impuesto por el hombre.
Verdades inéditas, aceptadas pero no analizadas, porque se ha enseñado (desde todo punto de vista) a no cuestionarlas como tales, ni tampoco a destruirlas… pero nadie hace nada por partir de esas verdades para crear nuevas opciones, perspectivas o caminos que puedan alejar a quien sea del vacío. Y es aquí donde Rosse Marie Caballero ingresa, y con una estrategia de ajedrez óptima, extingue las visiones de cualquier lector acostumbrado a los pilares tradicionales de la novela contemporánea.
Y es que “Los espejos de Fabia” no es solo una novela, es un producto que tiene a la mala leche agarrada por los cabellos y colgada a la altura del lector/a, suficientemente dispuesta a ser analizada como si fuera un cuerpo que descansa sobre una mesa de quirófano, y es acá donde el lector/a llega a comprender ese mundo invisible que separa los géneros, que tan unidos podrían estar bien, pero que con el tiempo se han separado o han sido separados por las nimiedades del mismo vacío.
¿El amar es cuestión de propiedad o de posesión?, ¿el odiar es el resultado del amor muy alimentado o de la ausencia del amor?, ¿la tristeza nace de la distancia o la terrible proximidad?, ¿qué piensa la mujer y por qué, a veces, esas verdades inéditas están a flor de piel de sus enigmáticos pensamientos, sin llegar a concretizarse?
La violencia simbólica de las relaciones entre hombre y mujer; las imposiciones, la libertad, la vida misma, y claro, la muerte, son los temas principales de “Los espejos de Fabia”; oculto todo desde una serie de capítulos que, como piezas de rompecabezas por un lado, y movimientos de ajedrez por otro, regocijan y cuestionan al lector esos y pensamientos y sentimientos encontrados, ajenos a la misma cotidianidad, y sin embargo, tan propios de esta.
No hace falta decir que dentro de la narrativa actual, pocas escritoras han podido contar una historia tan llena de silencios que están a propósito así dispuestos para que el lector/a los llene con sus propios juicios, como lo ha hecho R. M. Caballero en esta oportunidad, y no es porque a ella le falte poco o mucho para alcanzar la perfección literaria, pues la ha desbordado sin pretensiones, con una precisión envidiable y con un manejo del lenguaje tan seguro y ajeno al barroquismo tradicional, que ella misma (aunque me quiera matar por esta barahúnda de halagos, pues yo no halago a personas que no lo valen, así que se estará conformando con aceptar mi visión) se está consolidando como una de las voces más audaces de la narrativa boliviana.
Ahora bien, si el fondo de “Los espejos de Fabia” posee una complejidad digna de una escuela sólida de narrativa, la forma tampoco se queda atrás, porque esta novela va más allá de lo lineal típico y se muestra al lector/a, como el lugar donde ha sucedido una explosión: llena de fragmentos y restos irreconocibles por su singularidad, los cuales deben ser unidos nuevamente por el lector/a, pero con el riesgo de reflejarlo/a, y si alguna vez Clive Barker dijo que el mayor peligro del ser humano es su propio reflejo, esta novela muestra, sin tapujos, y con la sutileza de un látigo de seda sobre la espalda de la moral oculta, los reflejos de una sociedad llena de abismos superficiales y límites destruidos.
El desafío, pues, ya está dicho, y quien se atreva a conocer a las distintas Fabias, corra el riesgo, también, de enfrentar su propio reflejo.
Ceja de El Alto, 1 de Septiembre de 2013

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Encuentro con Liliana Díaz Mindurry y Umbral Literario de Buenos Aires en Café La Poesía de San Telmo

Preámbulo

Eran las seis en punto del 6 de septiembre de dos mil dieciséis, y mi hija aún no llegaba, aunque no quedamos que llegara a las seis, pero se suponía que debía de estar a esa hora, porque si algo conocía de mi salida es que yo tenía cita a las seis treinta en el Café, y estaba al tanto de mi debilidad por la puntualidad. Así que miré a través de la ventana hacia la calle Estados Unidos al 900, la calle cercada, donde la gente transitaba presurosa por las estrechas aceras, debido a la calzada derruida para próximo cambio de losetas. Llovía en las afueras mientras en la cornisa se detenía un mosquito en el momento preciso en que se abrió la puerta. Con la lluvia entre sus cabellos, entró mi hija en el departamento, colosal. Se me iluminó el aura y me calcé las botas para salir.

Por las calles de San Telmo la llovizna persistía. Aun así, no llevé paraguas, porque a veces los paraguas estorban, y preferí dejarlos en casa para no estar al pendiente. Caminé hacia la webera, allí imprimí los poemas para mi primera lectura en Buenos Aires, esperando sumergirme en la magia que significan las tertulias literarias, las palabras, las voces, los ecos, las imágenes y me dirigí al Café. Esta era una cita ineludible con la poesía, porque miren ustedes, si parecía una ironía: una cita con la poesía en el Café La Poesía.

Me acerqué al lugar, primero erré al intentar abrir la puerta principal, alguien me indicó que debía empujar con fuerza. Ingresé y el garzón me señaló una mesa, a punto de sentarme pregunté por el evento de poesía, “arriba”, me señaló el joven, “por las escaleras”; subí y allá me recibió una bonita mujer de rosa, una radiante y amable dama, que sin conocerme me regaló una sonrisa y me saludó con un beso argentino. Es que así, igual que ella, en mi país los poetas somos todos hermanos y nos recibimos aun sin conocernos a besos. Más tarde supe que se llama María Rodríguez, Marita, y era parte del grupo de coordinadores de aquella reunión. Ingresé en el salón y me dirigí a la testera donde pregunté por Osvaldo Víctor Fernández, y me presenté con nombre y apellido; con la amabilidad que solo los artistas dan en todo el hemisferio, me recibió e invitó a ubicarme en una mesa. Las mesas, todas, estaban ocupadas, pero habían dos en particular, lado a lado; una de ellas, junto a la puerta de ingreso con dos sillas libres y dos sillas ocupadas; la otra mesa, a la derecha de la anterior, tenía dos sillas ocupadas y un espacio vacío como para acomodar otra silla. Intuitivamente me dirigí a la primera, la que estaba junto a la puerta, saludé tímidamente y pregunté a los ocupantes si podía sentarme en la silla vacía, claro, no era pertinente abundar en saludos, porque cuando alguien va por primera vez a un evento poético en un país extranjero no va con previo conocimiento de rostros, a lo mucho conocemos nombres, incluso quizá en el mejor de los casos títulos de algunas de sus obras. Una dama de pelo largo, lacio y rubio, que ocupaba la mesa junto a un señor de pelo cano me hizo una seña para disponer de la silla, y el señor (después supe que se trataba de don Germán Cáceres), me dijo “claro que sí”. En esa confusión de no saber si sentarme o retirar la silla para llevarla hasta la otra mesa, la mesa de la derecha, instintivamente me senté, pero al sentir que el espacio que separaba esa particular silla de otras sillas de delante era bastante estrecho, decidí llevar la silla hasta la mesa de la derecha, donde conocí a dos personas extraordinarias.

La invitación

Esta es la invitación para la reunión, que llegó por Facebook: EL “GRUPO UMBRAL LITERARIO SAN TELMO” INVITA A LA 7ª REUNIÓN DE SU CICLO ANUAL A REALIZARSE EL MARTES 6 DE SEPTIEMBRE DE 18.30 A 20.30 HS EN EL CAFÉ “LA POESÍA”, SITO EN CHILE Y BOLÍVAR, 1º PISO, CABA.
EN ESTA OCASIÓN NOS ACOMPAÑARÁN LOS NOTABLES POETAS:
LILIANA DIAZ MINDURRY
GERMÁN CÁCERES
NORBERTO BARLEAND
LUEGO: MICRÓFONO ABIERTO Y SORTEO DE LIBROS
LOS ESPERAMOS!!!!!
Y TODOS LOS PRIMEROS MARTES DE CADA MES CON LA PRESENCIA DE ESCRITORES, PRESENTACIONES DE LIBROS Y LA MEJOR DISPOSICIÓN PARA COMPARTIR LA MAGIA DE LA PALABRA Y LA AMISTAD.
COORDINAN LOS ESCRITORES:
MARITA RODRIGUEZ CAZAUX
DAVID ANTONIO SORBILLE
OSVALDO VÍCTOR FERNÁNDEZ
ENTRADA LIBRE Invita Tahiel Ediciones – Libros Tahiel (Fuente: Grupo Umbral Literario) (Ver foto)

El programa

El programa, según figuraba en boletines que distribuyeron los anfitriones contenía breves biografías de seis autores: LILIANA DIAZ MINDURRY, GERMÁN CÁCERES, NORBERTO BARLEAND, MARITA RODRIGUEZ CAZAUX, DAVID ANTONIO SORBILLE y OSVALDO VÍCTOR FERNÁNDEZ. La lectura de las reseñas biográficas resultaba exquisita; sin embargo, y al mismo tiempo, algo intimidante, por lo magnífica, para quienes no gozábamos de una tan favorecida carrera literaria.

Por fin, a eso de las 19.00 comenzó el evento. Desde la testera, el poeta del comité de Coordinación y anfitrión, David Sorbille, empezó mencionando el nombre, la obra y los premios obtenidos de la primera participante, se trataba de Liliana Díaz Mindurry. Aún no sabía cuál de la personas del auditorio sería Liliana, pero su breve reseña biográfica me deslumbró. Terminada la lectura de la reseña, de campera azul pastel, pantalones y botas que hacían juego con el ambiente, la dama de pelo largo, lacio y rubio, que estaba sentada a la mesa junto a la puerta, pasó al frente y lo primero que hizo fue preguntar qué querríamos que nos leyera, si cuento o poesía; el público respondió con un fuerte: “ambos, cuento y poesía”. Entonces, ella comenzó a leer un cuento, no logré escuchar el título, pero sí capté la voz narrativa, y mientras ella leía yo me sorprendía, tanto por la fuerza de su narración como por la anécdota de la silla.
Le tomé dos fotos y logré anotar algunas frases en mi wazap: “Guardia”, “Isabel de Guardia” “Llega el gris, el espacio sin borde”, “le ha llegado el gris, y le pongo cinzano en la boca”, “que el gris se ha vuelto rojo”… “ha matado a María de la Cruz Leiva, la del pelo”, “bosquecito.” Fue tan intensa aquella forma de narrar que puse el grabador cuando la historia ya estaba por terminar, el click del grabador se detuvo y un minuto después la magia que estaba sucediendo en ese momento en la imaginación de los oyentes, fue interrumpida por el final del cuento, dejando en shock a los presentes, apenas mitigado por los aplausos. Al escuchar el final del cuento, me invadió otra sensación, quedé absorta entre una misteriosa luz grisácea y la ¡espeluznante frialdad y belleza del horror, al narrar!

Poemas

Liliana Díaz Mandurry leyó también dos poemas, “Dos en hielo” y otro que no pude registrar porque divagaba impactada por la fuerza de sus letras. A Liliana y a muchos autores no tuve el gusto de saludar aun estando tan cerca, y tampoco pude hacer ninguna pregunta aunque desde la testera indicaban que hiciéramos preguntas, y quise pero no pude, y quise acercarme pero no pude, hasta que Liliana se levantó de la mesa y tras una corta señal de despedida se fue.
Y me quedé con la pregunta que más tarde, gracias a la tecnología y a la existencia de Facebook se la hice y tuvo la gentileza de responderme. El cuento se titula Intermedio. Aquí los datos que María Rodriguez aportó:
Liliana Díaz Mindurry, una escritora de calidad superior. Ha sido un placer tenerla cercana y leyendo fragmentos de su obra en la reunión de setiembre en el Umbral Literario San Telmo. Para los amigos que preguntaron sobre la obra leída: Liliana leyó el cuento “Intermedio”, del libro de cuentos “Último Tango en Malos Ayres”, por Libros del Zahir en 1998 y reeditado por Editorial Ruinas Circulares en 2008. Y como dato para los interesados en obtener el libro: Patricia Bence Castilla, editora de Editorial Ruinas Circulares, quizá tenga poquitos ejemplares para la venta.
Los días siguientes leí bastante sobre Liliana y encontré, entre varios elogios, un breve comentario de Gregoria Gutiérrez, quien señala que “Cierto es que la poesía y la escritura en general de Liliana Díaz Mindurry, es para mí como un prisma lleno de aristas y luces que me producen una especial afinidad”.

Un Solo de canto a mil voces

Volviendo a la reunión, después de Liliana participaron los eximios invitados arriba nombrados, y las y los poetas a micrófono abierto, conjugando en un Solo de canto a mil voces, sensaciones, poemas y cuentos, imperecederos en el recuerdo. Diversos estilos y escritos, cada cual esencial y decidor, de gran calidad estructural y temática que nos transportaban entre el embeleso y el dolor. Finalmente, con gran entusiasmo se realizó un sorteo de libros donde todos los presentes se adjudicaron al menos un libro, y para cerrar con broche de oro, se compartió fotografías que (quizá, pálidamente) reflejan lo vivido en aquel precioso rincón del Café Bar La Poesía de San Telmo, en Buenos Aires.

Epílogo

Esta es, aunque incompleta, una reseña de mi primera impresión sobre la séptima reunión del Grupo Umbral Literario, de la que fui partícipe, y sobre la lectura de Liliana Díaz Mindurry, autora extraordinaria. Todos los autores impactaron con mundos propios, su voz y su estilo. Estamos seguros nos esperan emociones y descubrimientos por desmenuzar en la literatura argentina en general y en las letras de las y los poetas presentes en particular. Resalto que dentro los cánones de literatura escrita por mujeres, al menos en mi país, poco se habla de esta gran escritora latinoamericana, que muy bien representa a la Argentina. Me despido con la certeza de que “Necesitaré un tiempo precioso e infinito para dedicarlo a leer, entender, analizar, comprender, deleitarme, llorar con la obra de Liliana Díaz Mindurry. Una autora que encontré sin buscarla precisamente, aunque sí, buscándola, y tuve la suerte de encontrarla”.

Rossemarie Caballero Vega
Autora boliviana, residente en Buenos Aires.
CABA, 06 de septiembre de 2016
Enlaces:

https://www.facebook.com/liliana.di…

Posted by Rosse Marie Caballero on Saturday, September 10, 2016