Cochabamba es mi casa primaria, mi gruta, diría quizá

Gracias a Temas Cochabamba por esta entrevista, me siento muy honrada. http://www.temascbba.com/lectura/rossemarie-caballero-vega-cochabamba-es-mi-casa-primaria-mi-gruta

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Tengo tu cuento

Un cuento a la medida. “Pedís un cuento, tenés el cuento”, o como a manera de profundizar en la anécdota, un autor boliviano le pide a Rossemarie enviar un cuento para una antología y ella decide escribirlo, inspirada de cierta manera por el temperamento del peticionante. El escrito nació en 2016 (año en que la autora participaba de un taller de Literatura con la talentosa Liliana Díaz Mindurry en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires)para ser parte de una antología de cuentos en Bolivia, pero no logró ser acabado en su forma definitiva hasta finales de 2017, como la antología ya fue lanzada, ella decide enviarlo al concurso de Tahiel Ediciones de Argentina. Afortunadamente fue seleccionado y ahora conforma la Antología de Narrativa 2018 de esta editorial.

Es más, Tengo tu cuento inicia junto a otros nueve cuentos de la autora un libro de bolsillo a ser publicado por la editorial de Ruinas Circulares Bence Castilla de Buenos Aires, como parte de obras selectas, siendo la narrativa de Rossemarie Caballero la primera de una autora boliviana en haber sido seleccionada en este prestigioso sello Editorial bonaerense. Aquí compartimos un fragmento del mismo y el comentario valorativo del profesor y escritor argentino Claudio Simiz:

“La escritura de Rossemarie Caballero conjuga como pocas las claves de esta líquida, impenetrable cultura contemporánea. Punto de vista fluctuante, polifonía exasperante, una urgente, demandante mirada de género, y la violencia, verbal, física, simbólica, pero siempre insoslayable…
“El mundo infantil amenazado, el miedo, la culpa, la cómplice ambigüedad de la memoria articulan este breve y apasionante texto, muy representativo de su prestigiosa autora. Acaso este universo discursivo, en su compleja intensidad, sea uno de los posibles modos de enunciar lo humano en estos tiempos revueltos, y Caballero lo construye con seductora originalidad, sin dudas”.

Claudio Simiz

A Bolivian novelist

A Bolivian novelist

Caballero, Rosse Marie. Más conocida como poeta, publicó Antítesis (1998), Hojas de Eva (2004), In versos (2006); en cuento Enigmas de la esfinge y otros relatos (2007) y Los vagidos del gato (2009); El vuelo de la esfinge (2009) es una novela lírica construida con diferentes registros narrativos, los que posibilitan una polifonía de voces articuladas en prosa, verso y cartas. Combina la reflexión existencial con lo lúdico, la sensualidad con lo onírico y posibilita el intercambio de monólogos interiores entre vivos y muertos. Crea una red de relaciones intertextuales con la mitología griega y sitúa la acción en el acontecer histórico boliviano contemporáneo.
Susana, la principal voz enunciativa, cabila sobre la naturaleza del amor, sobre la imposibilidad de la relación amorosa entre el hombre y la mujer, relación imbricada como un juego de ajedrez, como un combate entre ganadores y perdedores, donde la vida misma transcurre como en un laberinto, lo que imposibilita desentrañar existencialmente el enigma de la esfinge, metáfora que constituye la base de esta novela.
Rosse Marie Caballero juega con los pronombres nominales: el yo femenino deviene nosotras, estrategia que busca universalizar la incertidumbre de las relaciones entre hombres y mujeres, cuando el fingimiento inserta la duda, reemplaza al amor. De la misma manera, la transición del usted al tú sirve para indicar la familiaridad alcanzada en la relación sentimental, la que no es más que la antesala de la separación definitiva.
La ruptura de las relaciones amorosas y los fracasos matrimoniales se repiten de una generación a otra, fragmentan la familia y trastocan las relaciones de padres e hijos, o más precisamente, la relación entre una madre y su hija, quien cuestiona sobre la identidad de su verdadero padre. Susana pregunta ¿quién es padre, el que cría o el que engendra? Esta interrogante causa la escisión entre madre e hija, anida sentimientos de odio, desavenencias que no se resuelven hasta después de la muerte de la madre, cuando la hija se percata de su propia equivocación, cuando la rectificación ya no es posible y solo quedan unos monólogos que simulan ser diálogos, que pretenden superar la barrera entre la vida y la muerte.
En esta novela el personaje femenino realiza el viaje edípico, se rebela contra el destino doméstico que la sociedad ha asignado a la mujer, travesía que culmina con la comprensión y compenetración entre madre e hija, meta que, sin embargo, no la faculta para desentrañar su relación con el hombre. Analógicamente compara al hombre y la mujer con los libros del génesis y éxodo, textos diferentes aunque partes de un todo, “con distintas historias y distintos mandamientos, y distintas lágrimas y cantos” (126), razón por lo cual concluye que “El amor es olvido” (127). Sin embargo, permanece la necesidad del placer y de la necesidad económica, como satíricamente establecen lacónicamente los versos de un poema enmarcado en el relato, cuyo yo poético admite que ella necesita un señor “¡Que me pague la cuenta!” (135). La única posibilidad de comunicación radica en los breves minutos de la unión sexual, en aquellos instantes en los que ella le dice que se siente “Adorada, idolatrada por tus manos y tu voz, incrustada en tu piel, hecha carne de una sola carne” (140). Estos encuentros fugaces constituyen el material de leyendas y epopeyas, comunión transitoria que precede a la nueva partida del varón.
Así como la incomunicación imposibilita la relación entre el hombre y la mujer, de la misma manera la falta de comprensión imposibilita el diálogo entre las diferentes clases sociales, entre las razas, entre oficialistas y opositores, diálogo de sordos que resulta en disputas políticas. Lo que prevalece en este mundo es el egoísmo, el bien personal. Esta novela entonces, codifica la fragmentación de la familia y la nación, donde la relación tanto a nivel personal como comunal deviene un enigma sin solución en esta vida. Irónicamente, Rosse Marie Caballero recurre a una prosa poética para codificar el fracaso existencial de los personajes. En este sentido, El vuelo de la esfinge es una importante contribución en la búsqueda de nuevas formas literarias para las escritoras bolivianas.

Autor:
Muñoz, Willy O. DICCIONARIO CRÍTICO DE NOVELISTAS BOLIVIANAS
Ed. Plural, La Paz-Bolivia, pg. 57- 58: 2013

El vuelo de la esfinge y el criptograma del ser

El vuelo de la esfinge es una novela introspectiva, compleja y enigmática cuya narrativa nos devela la voz femenina de un personaje que navega por la oscura noche materna, el deseo como diario de guerra y el tono lírico de la remembranza.

El contexto político es el espacio donde Susana asume una postura, desde la estrategia epistolar con acrósticos y cartas dirigidas al actual presidente de nuestro país; esta referencia se la puede observar en algunos libros de Homero Carvalho o la novela “Octubre Negro” de Adolfo Cáceres Romero, donde la coyuntura política no es un pretexto para la ficción, la ficción se aproxima con mayor nitidez a nuestra historia contemporánea, cuyas cicatrices aun respiran enigmas que sondean las preguntas de la protagonista.
En El vuelo de la esfinge no hay sibilas redentoras, ni una epistemología de la levedad del ser, nos encontramos con quince capítulos que interpelan al lector como cómplice, como testigo impenitente de una mujer que se desnuda frente a la intimidad del lenguaje. El tono poético que elige la escritora es adecuado para la composición narrativa “la noche me mira con sus ojos negros”, “hoy es noche y oscura la circunferencia de enfrente”. Esta novela parece haber sido escrita para noctámbulos y, al igual que Clarice Lispector, la escritora afirma haber pasado madrugadas hilando finamente el cuerpo narrativo del enigma.

Rosse Marie teje una estructura innovadora, polifónica, de voces que generan un tono existencial e intimista, con personajes que exudan nostalgia, faunos pseudoartistas, recuerdos de la infancia y una estructura narrativa que hace referencia al lenguaje lúdico del tablero de ajedrez donde las piezas blancas y negras son una estrategia discursiva en la eterna contienda entre el hombre y la mujer, la soledad de compartir la misma sangre y el buscar detener los movimientos de la reina, en una atmósfera que lleva a preguntarnos ¿todos seremos simples piezas en el juego de la vida? ¿Nuestro destino será el parpadeo final de un dios que nos sueña? Entonces, “El vuelo de la esfinge” descubre un detallado juego del lenguaje pocas veces visto en nuestro medio literario; cuando las páginas avanzan en el recorrido del lector, la misma novela culmina con un jaque mate.

¡Felicidades Rosse Marie! A un año de tu publicación tus palabras siguen ardiendo.

Lourdes Saavedra Berbetty
Otoño del 2010
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